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¿Inscripción automática, pero sin clases de educación cívica, quién entiende esto?

Enviado por Danae Mlynarz Puig el miércoles, 21 diciembre, 2011 a las 7:25
Danae Mlynarz Puig

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Esta semana es clave para lograr que el parlamento chileno apruebe la inscripción automática, lo que permitirá que alrededor de cuatro millones de nuevos electores participen en las próximas elecciones municipales, siempre y cuando sean seducidos por los candidatos y candidatas a alcaldes y concejales, puesto que el voto será voluntario.

Mucho se ha hablado en el último tiempo sobre las consecuencias de la voluntariedad del voto, teorías y posiciones hay para todos los gustos, yo tengo la mía pero hoy no hablare de ello.

Mi tema hoy es algo más básico, los parlamentarios ya aprobaron el voto voluntario y esta semana sacaran la ley orgánica que posibilita la inscripción automática pero dentro de éste proyecto ya votaron en contra de las clases de educación cívica.

No puedo entender, ¿por qué alguien puede estar en contra de las clases de educación cívica?

Hoy en día, en los establecimientos educacionales no existe una asignatura dedicada a inculcar en los jóvenes la responsabilidad que implica ser sujeto de derechos. Qué son los derechos humanos, cómo se es un ciudadano en una sociedad democrática. Profundizar sobre democracia, sexualidad, opinión, debate, discriminación etc, es una verdadera brújula para un adolescente que comienza el camino de la vida; sin esa brújula desde la etapa pre escolar el joven se desorienta y es entonces cuando las diferencias las solucionan a golpes o se burlan de un compañero cuyo color de piel es diferente a la suya. Nos quejamos del bullying pero estamos en contra de las clases de educación cívica. El maltrato escolar es un tema complejo y debe abordarse desde la diversidad de variables que influyen en él y no solamente desde una mirada punitiva y economicista en las sanciones.

Es necesario incluir la prevención de la violencia como un ramo o asignatura especial, además de ser un eje transversal en la formación intraescolar y con impacto familiar. Con ello, estaremos realmente haciéndonos cargo de la violencia escolar, que de no enfrentarla puede convertirse en un patrón que logra llegar a considerarse normal por parte de los niños y niñas y de los jóvenes, y solo como consecuencia de no tener la debida formación en cuanto a lo que implica tener derechos y respetar los derechos de los pares. Así como también tener claridad de sus deberes y responsabilidades como miembros de una comunidad.

Tenemos mucho que avanzar en educación para la democracia de nuestros jóvenes y en ese sentido una asignatura en derechos humanos desde una concepción amplia sería un tremendo aporte.

La sociedad no puede dejar que tener ese espacio desde la educación formal donde se enseñe qué es vivir en comunidad, por qué es necesaria la democracia y lo que ello debe significar para cada uno de nosotros, cómo debemos convivir cuando lo hacemos en comunidad y cuáles son los derechos humanos que debemos respetar, promover y garantizar de todos los seres humanos. Sin embargo, los parlamentarios votaron en contra de esta medida. Por favor que alguien me de alguna buena razón para ello.

*Publicado en momwo.com

No sigamos metiendo la "pata"

Enviado por Danae Mlynarz Puig el miércoles, 14 enero, 2009 a las 10:46
Danae Mlynarz Puig

 

En términos personales soy una convencida que en Chile debemos establecer la inscripción automática y el voto obligatorio. Sé que esta segunda opción es del todo impopular. Pero tengo la idea que la democracia la construimos entre todos, que la vida en comunidad supone derechos y deberes y que tal como pagamos impuestos, también debemos decidir quién y cómo hacer las cosas en nuestro país.

Sin embargo, la situación actual es la peor de todas.

Un sistema político completamente cerrado, donde van disminuyendo electores en vez de aumentar, donde existe re- elección indefinida de alcaldes, concejales, senadores y diputados. Donde el electorado es completamente adulto mayor y la clase política deja fuera de sus intereses y propuestas a todos aquellos que no votan, es decir, a casi todas las personas de 30 años y menos.  Donde el voto blanco, nulo y la abstención también han aumentando. Donde en definitiva tienes a más de 3 millones 800 personas fuera del sistema y sin interés en ingresar a él.

 

Por tanto, se va produciendo una brecha casi incalculable entre la clase política y la ciudadanía y sus demandas. Que solo hace aumentar el descontento y que impide que nuestra democracia se fortalezca. No puede ser que la clase política le tema a la incertidumbre y quiera reproducir un sistema porque de él se nutre para ser electa y existir. Sin mencionar por cierto que el sistema binominal genera otra cuota de exclusión y de certidumbre sobre quienes saldrán electos dejando a fuera de la toma de decisiones a la ciudadanía en su conjunto.

 

Por todo lo anterior, es necesario hacer un cambio y si ese cambio significa inscripción automática y voto voluntario. Pues démosle con ello. Al menos de esa forma, la clase política tendrá que hacer un doble esfuerzo para entusiasmar a los electores a votar y para que además lo hagan por ellos. A mi juicio, eso significará innovar en candidatos, en temas y en formas de hacer política que en base al diagnóstico actual no puede más que ayudar a salvar nuestra democracia un tanto anoréxica.