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Una mirada al Proceso de Plebiscito en Vitacura

Enviado por Danae Mlynarz Puig el lunes, 16 marzo, 2009 a las 18:16
Danae Mlynarz Puig

Por primera vez en nuestro país se desarrolla un plebiscito comunal vinculante para definir un tema tan importante para la calidad de vida de los vecinos y vecinas como es el Plan Regulador Comunal.

Hoy todos y todas hablan que triunfo la democracia y que se acatará lo que los vecinos y vecinas expresaron, pero el proceso no fue tan simple. Al contrario fue una lucha que deja en evidencia elementos bastante significativos de las democracias a nivel local.

En primer lugar este plebiscito nació de la desesperación de los vecinos y vecinas de no ser escuchados por sus autoridades locales, quienes querían desarrollar una modificación al Plan Regulador y cambiar el sentido residencial y apacible de sus barrios.

Todo proceso de modificación de un plan regulador comunal tiene por ley un espacio para la participación ciudadana donde los vecinos expresan sus observaciones sobre los proyectos presentados por la autoridad comunal. Sin embargo, todos quienes hemos participado de estos procesos sabemos que son insuficientes y las autoridades pueden no considerar la voz de los vecinos, aún cuando esta sea mayoritaria como lo demuestra el caso de Vitacura.

Más aún, hoy se encuentra en trámite legislativo una modificación a la ley General de Urbanismo y Construcción en esta materia que no incluye una real participación de los vecinos y vecinas, que sea vinculante y establezca el plebiscito como solución en caso de diferencia de opiniones. Quizás es la oportunidad para que vía indicación parlamentaria se pueda mejorar este marco legal.

Los vecinos y vecinas de Vitacura no fueron escuchados por sus autoridades y por eso tuvieron que juntar firmas para convocar a un plebiscito. La ley señala que es necesario reunir un 10% del padrón electoral de la comuna pero estas firmas además, deben ser notarializadas lo que tiene un costo de a lo menos 500 pesos por firma. Es decir, los vecinos y vecinas de Vitacura tuvieron que buscar firmas y además recursos económicos para poder llevar las firmas como lo señala la ley.

Una vez que reunieron las firmas las llevaron al Alcalde y este se negó a desarrollar el plebiscito, no siendo nuevamente escuchados por sus autoridades locales.

Los vecinos y vecinas de Vitacura tuvieron que recurrir al Tribunal Electoral y a la Contraloría General de la República y sólo después del pronunciamiento de estas instancias el Alcalde tuvo que hacer un plebiscito para escuchar la voz de los vecinos.

La única opción de hacer el plebiscito era en marzo puesto que dicha instancia democrática solo puede desarrollarse ocho meses antes de una elección, los vecinos y vecinas de Vitacura tuvieron que volver a juntar recursos para comunicar en menos de 2 semanas al resto de los vecinos que tenían que votar para que el plebiscito fuera vinculante, ya que la ley señala que se requiere que vote más del 50% del padrón electoral para ello y además, informar que significaba votar no.

He escuchado opiniones de que la gente voto desinformada, de si entendían o no lo que votaban, la crítica de los locatarios por la ley seca. Pero no he escuchado con la fuerza requerida que aquí ganaron los vecinos y vecinas, que lo hicieron lo mejor posible contra viento y marea. Aquí fue la ciudadanía la que se movilizó e hizo posible un plebiscito vinculante por primera vez en Chile con todas las dificultades que nos pone la ley para poder opinar sobre el lugar donde hemos decidido vivir.

Esta es una oportunidad para revitalizar el poder de la ciudadanía organizada, que debe trabajar unida y organizada, así como también para cambiar todas aquellas trabas legales que no nos dejan participar y decidir sobre aspectos tan fundamentales como las características de nuestro barrio y entorno.

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