Todo partió cuando el diputado de la UDI, Rodrigo Alvarez, decidió cambiarse de Magallanes y aterrizar en la capital con distrito definido y, al cabo de algunas semanas, le salió al paso otro diputado del sur del país: el RN Nicolás Monckeberg.
Cualquier persona que vea esta rencilla desde el palco podría encontrar en estos dos diputados características comunes: ambos son de la Alianza, van a la reelección, no son de la zona, pero quieren estar en la capital. Pero más allá de eso, hay otra indiscutida característica común en esta disputa distrital: ¿Qué han dicho Alvarez y Monckeberg sobre las inquietudes, problemas y necesidades de los habitantes de Ñuñoa y Providencia? Ni una sola palabra.
Seguramente, una vez zanjada la polémica ambos cambiarán el switch y saldrán, minuta en mano, a replicar un discurso ya conocido. Lamentablemente, el daño ya está hecho: nulo respeto con la ciudadanía y sus necesidades. Al contrario, la imagen que queda del conflicto interno en la Alianza es que los electores quedan a merced de las disputas de poder y demostraciones de fuerza con el único y porfiado afán de repartirse la torta y sacar la mejor tajada.
La democracia, es un bien preciado que está siendo atropellado, como también están siendo atropellados todos quienes tendrán el deber cívico de elegir representantes en el Parlamento. Los electores de Ñuñoa y Providencia están viendo un triste espectáculo y quienes no votan, seguramente no se están sintiendo convocados.
Quienes estamos en el servicio público, debemos estar en ello todos los días, a todo evento y tener el deseo real de representar a las personas. Esto significa dar cabida a sus intereses y buscar en conjunto las soluciones a aquellas problemáticas que afectan su vida diaria y, a modo de reflexión, debo decir que si hay una necesidad evidente, en ambas comunas es la falta de representantes que escuchen y hagan suyos los temas que preocupan a sus habitantes.
Independientemente de este reality es preciso que quienes pretenden representar a los vecinos de Ñuñoa y Providencia, entiendan que esa representación de los ciudadanos, implica procesar las inquietudes de las personas y dejar de lado los propios intereses y, por otro lado, los habitantes de Ñuñoa y Providencia también deben comprender que la consolidación de la democracia es una aspiración que muchos compartimos y estos hechos que seguramente serán más tarde calificados como “impasse” quedan indiscutiblemente en la retina de quienes siempre nos deben merecer el mayor de los respetos: los ciudadanos y ciudadanas que tienen inquietudes, que tienen derechos, que tienen necesidades y por sobre todo, tienen opinión.
Danae Mlynarz Puig
Ex Concejala de Ñuñoa





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