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Solo seguir avanzando

Enviado por Danae Mlynarz Puig el martes, 20 octubre, 2009 a las 15:13
Danae Mlynarz Puig

Mis hijas nacieron con una mujer Presidenta de Chile y ese es un cambio cultural muy grande. Creo que aún es temprano para sopesarlo.

Hoy se ha transversalizado la temática de género en las diversas políticas. Algunas más efectivas que otras, lo importante es que cada nueva política es analizada desde el punto de vista de cómo afecta a las mujeres.

El caso de la reforma previsional es un gran logro. Hasta ahora, la mujer era abordada de dos maneras: O se le consideraba una carga del marido y así se le trataba, como un accesorio al que se le debía algo de misericordia, o se le trataba bajo la óptica de la igualdad legal, pero no real. Los sistemas de pensiones nunca la consideraban en su individualidad propia, con su dignidad, pero considerando también su especificidad, como por ejemplo que tenemos mayor esperanza de vida, que salimos y volvemos del mercado laboral en la época de hijos pequeños, o que el trabajo en casa es un trabajo pesado que merece reconocimiento.

Se ha desarrollado un esfuerzo enorme en educación pre escolar y las 900 salas cuna por año. Estoy segura que sólo el paso del tiempo logrará dimensionar los alcances de este adelanto.

Y pasa en las políticas de violencia intrafamiliar. Hoy se habla de femicidio porque la Presidenta habló de femicidio. Antes la violencia de género era tratada sarcásticamente como “crimen pasional”.        

Y pasa en el trabajo: Por primera vez hemos superado el 40% de participación femenina en la fuerza de trabajo.

En fin, son muchas las políticas, algunas con insuficiencias, otras exitosas.

Pero lo concreto es que siento que la mirada de mujer atraviesa todo el campo de la acción del gobierno. Y eso es lo importante, porque en el fondo, significa que nuestra mirada es la que se ha incorporado al concepto de la política y la política pública.

Como la lucha por los derechos es continúa y a medida que se van alcanzando logros hay que ir avanzando por más.  Aún nos queda mucho que avanzar en el tema cultural, cómo compartimos el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos. Porque para que las mujeres estemos más integradas en el mundo público tenemos que compartir las tareas en el mundo privado y eso sólo lo podemos lograr con un cambio cultural que involucre a hombres y mujeres, ese creo es parte de nuestros nuevos desafíos. Creo necesario ampliar el pos natal a seis meses pero flexibilizar el compartir este beneficio con el padre de la guagua.

La violencia contra las mujeres recrudece y ocupa espacios en los medios de comunicación. Sin embargo, no se ha tipificado el femicidio como crimen de género, y los tribunales no aplican las medidas de resguardo en los casos necesarios.

La anticoncepción de emergencia nos ha sido negada por un fallo del Tribunal Constitucional, a pesar del apoyo social mayoritario a su distribución y nadie puede hacer nada.

Las mujeres ganamos un 30% menos que el salario de los hombres por un mismo trabajo. Accedemos mayormente a trabajos precarios, a menudo sin contrato laboral ni prestaciones sociales.

El aborto terapéutico sigue penalizado, poniendo en riesgo la salud de muchas mujeres en Chile.

La violencia sexual contra mujeres y niñas permanece impune y muchas veces en silencio.

Las Isapres nos cobran el “impuesto al útero” en nuestra edad fértil, transgrediendo nuestro derecho a la salud sexual y reproductiva.

Aún la representación de las mujeres en los puestos de poder es significativamente menor que los hombres. El sistema político nos excluye a todas, y el binominalismo es discriminatorio. De la paridad en el primer gabinete ministerial pasamos a la mínima representación en las candidatas a parlamentarias en esta elección. Y nadie se cuestiona donde están las mujeres.

Queremos que los temas de nuestra realidad de género estén presentes en las políticas públicas y propuestas de país. Queremos mujeres en el parlamento que luchen por los derechos de otras mujeres.

El Estado chileno no ha ratificado el Protocolo Facultativo de la Convención sobre todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979) ni ha adecuado la legislación nacional a los instrumentos internacionales de derechos humanos con los cuales se ha comprometido.

 

Como mujeres socialistas, no estamos dispuestas a retroceder ni un paso en lo ya logrado con los gobiernos de la Concertación.

 

Si asumimos un quinto gobierno será para avanzar en equidad de género y jamás para mantener un status quo o retroceder. 


Consideramos indispensable avanzar en:

1.    Eliminar o reducir la discriminación en contra de las mujeres, ya sea entre mujeres y entre hombres y mujeres:  


a. Ampliar los derechos y responsabilidades de las mujeres en el ámbito público y de los varones en el ámbito privado, contribuyendo a hacer más igualitarias las relaciones entre los géneros. Fomentar e incentivar la representación equilibrada entre hombres y mujeres en cargos de jefatura y responsabilidad directiva.


b. Mantener la paridad, no solo como una expresión de voluntad política sino que a través de una Ley de Igualdad efectiva entre mujeres y hombres, que incluya la ley de cuotas, entre distintos aspectos.

 

c. Contribuir al empoderamiento de las mujeres como sujetos sociales, y en tanto protagonistas del desarrollo de las familias, la comunidad y la sociedad toda y al desarrollo de sus potencialidades en el ámbito cultural, artístico, académico, científico y tecnológico.

 

d. Fomentar e incentivar la mayor participación laboral de las mujeres, en condiciones de “trabajo decente”.

 

e. Aumentar las políticas de empleo femenino y de emprendimiento y crédito de las mujeres.

 

f. Fomentar e incentivar políticas especificas dirigidas a mujeres pertenecientes a pueblos originarios y de zonas rurales.

 

2.    Derechos sexuales y reproductivos: Ley marco que incluye desde la educación sexual, el acceso universal a la PAE, la despenalización del aborto por razones de salud. Ratificación del Protocolo Facultativo del CEDAW con todo lo que involucra para hacerlo efectivo.

 

3.    Generar condiciones para la conciliación y corresponsabilidad de la vida privada y laboral: obligatoriedad e incentivos para que los hombres asuman la responsabilidad compartida en la familia (fortalecer los permisos de paternidad y por enfermedad de los hijos), ampliar la red de salas cuna y jardines infantiles para niños/as de clase media, modificar el derecho al cuidado infantil para que sea indistintamente reconocido a madres y padres trabajadores y estudiantes, flexibilización del postnatal.

 

4.    Recursos para la Ley de Violencia y los Tribunales de Familia, atención interdisciplinaria para terminar con la violencia hacia las mujeres.

 

5.    Reconocer el valor del trabajo reproductivo que realizan las mujeres mayores igualando las pensiones con los montepíos y desarrollando oferta programática que asegure apoyo al respiro en el cuidado de los demás miembros de la familia.

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