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8 de marzo: ponderando entre el vaso medio lleno y medio vacio

Enviado por Danae Mlynarz Puig el miércoles, 04 marzo, 2009 a las 12:05
Danae Mlynarz Puig

 

Mis hijas nacieron con una mujer Presidenta de Chile y ese es un cambio cultural muy grande. Creo que aún es temprano para sopesarlo.

Pese a los muchos problemas, este gobierno ha marcado una enorme diferencia, tanto por las políticas públicas que ha impulsado como por los simbolismos que ha acarreado. 

Hoy se ha transversalizado la temática de género en las diversas políticas. Algunas más efectivas que otras, lo importante es que cada nueva política es analizada desde el punto de vista de cómo afecta a las mujeres.

El caso de la reforma previsional es un gran logro. Hasta ahora, la mujer era abordada de dos maneras: O se le consideraba una carga del marido y así se le trataba, como un accesorio al que se le debía algo de misericordia, o se le trataba bajo la óptica de la igualdad legal, pero no real. Los sistemas de pensiones nunca la consideraban en su individualidad propia, con su dignidad, pero considerando también su especificidad, como por ejemplo que tenemos mayor esperanza de vida, que salimos y volvemos del mercado laboral en la época de hijos pequeños, o que el trabajo en casa es un trabajo pesado que merece reconocimiento.

Recuerdo la famosa propuesta de Piñera de pensión para la dueña de casa: Lo que proponía él era que el marido ahorrara en una cuenta aparte para de ahí sacar plata para su pobre mujer.

Pasa en el esfuerzo enorme que se ha hecho en educación pre escolar y las 900 salas cuna por año. Estoy segura que sólo el paso del tiempo logrará dimensionar los alcances de este adelanto.

Y pasa en las políticas de violencia intrafamiliar. Hoy se habla de femicidio porque la Presidenta habló de femicidio. Antes la violencia doméstica era tratada sarcásticamente como “crimen pasional”.        

Y pasa en el trabajo: Por primera vez hemos superado el 40% de participación femenina en la fuerza de trabajo.

En fin, son muchas las políticas, algunas con insuficiencias, otras exitosas.

Pero lo concreto es que siento que la mirada de mujer atraviesa todo el campo de la acción del gobierno. Y eso es lo importante, porque en el fondo, significa que nuestra mirada es la que se ha incorporado al concepto de la política y la política pública.

Como la lucha por los derechos es continúa y a medida que se van alcanzando logros hay que ir avanzando por más, es que no basta con una mirada de solo los logros, sino también el delinear todos los aspectos por los cuales hoy más que nunca debemos seguir luchando.

Aún nos queda mucho que avanzar en el tema cultural, cómo compartimos el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos. Porque para que las mujeres estemos más integradas en el mundo público tenemos que compartir las tareas en el mundo privado y eso sólo lo podemos lograr con un cambio cultural que involucre a hombres y mujeres, ese creo es parte de nuestros nuevos desafíos. Creo necesario ampliar el pos natal a seis meses pero flexibilizar el compartir este beneficio con el padre de la guagua.

La violencia contra las mujeres recrudece y ocupa espacios en los medios de comunicación. Sin embargo, no se ha tipificado el femicidio como crimen de género, y los tribunales no aplican las medidas de resguardo en los casos necesarios.

La anticoncepción de emergencia nos ha sido negada por un fallo del Tribunal Constitucional, a pesar del apoyo social mayoritario a su distribución y nadie puede hacer nada.

Las mujeres ganamos un 30% menos que el salario de los hombres por un mismo trabajo. Accedemos mayormente a trabajos precarios, a menudo sin contrato laboral ni prestaciones sociales. Sin duda seremos las primeras en notar los efectos de la crisis económica mundial.

El aborto terapéutico sigue penalizado, poniendo en riesgo la salud de muchas mujeres en Chile.

La violencia sexual contra mujeres y niñas permanece impune y muchas veces en silencio.

Las Isapres nos cobran el “impuesto al útero” en nuestra edad fértil, transgrediendo nuestro derecho a la salud sexual y reproductiva.

Aún la representación de las mujeres en los puestos de poder es significativamente menor que los hombres. El sistema político nos excluye a todas, y el binominalismo es discriminatorio. De la paridad en el primer gabinete ministerial pasamos a la mínima representación en todos los equipos de los candidatos presidenciales. Y nadie se cuestiona donde están las mujeres. No es que queramos cuotear los comandos solo para ganar poder, sino que queremos que los temas de nuestra realidad de género estén presentes en las políticas públicas y propuestas de país.

El Estado chileno no ha ratificado el Protocolo Facultativo de la Convención sobre todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979) ni ha adecuado la legislación nacional a los instrumentos internacionales de derechos humanos con los cuales se ha comprometido.

El 8 de marzo es nuestro día, sin duda hay que celebrar pero también hay que comprometerse con avanzar en todo lo que aún tenemos pendiente en los derechos de las mujeres en nuestro país y en nuestro espacio inmediato.

 

Danae Mlynarz Puig

25 de Noviembre Día de la No Violencia contra la Mujer

Enviado por Danae Mlynarz Puig el viernes, 21 noviembre, 2008 a las 16:18
Danae Mlynarz Puig

El día 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional por la No Violencia contra la Mujer, en Chile es solo, en los últimos años donde este día ha tenido una mayor importancia desde el punto de vista de la agenda pública y política.

Por su parte la comunidad internacional no reconoció explícitamente las dimensiones de la violencia contra las mujeres a escala mundial hasta diciembre de 1993, fecha en que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Hasta esa fecha la mayoría de los gobiernos consideraba la violencia contra las mujeres como un asunto privado entre particulares, y no un problema generalizado que afecta y conculca gravemente los derechos humanos y requiere la intervención de los Estados como responsables de la protección, prevención, control, detección y sanción de toda forma de violencia por razones de género.

Sin embargo, aún al día de hoy un sin fin de hechos de violencia no son comprendidos ni percibidos por gran parte de la sociedad y es precisamente la propia estructura social quien proporciona legitimidad a esos actos, ya sean perpetrados en la familia o en la comunidad. Pero en todas y cada una de sus múltiples formas, la violencia atenta contra la libertad y los derechos humanos. Algunas cifras entregadas por el Observatorio de Género y Equidad nos señalan que “más de 100 mujeres han sido asesinadas entre el año pasado y éste, de las 108.538 denuncias sobre violencia intrafamiliar efectuadas ante Carabineros de Chile en el 2007, el 90.5% corresponde a mujeres, proporción que se ha mantenido en forma constante desde el 2001, según una investigación realizada por la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior conocida como Frecuencia de denuncias por delitos de violencia intrafamiliar”.

Las principales manifestaciones de violencia contra la mujer son: el homicidio que hoy en Chile queremos tipificar como femicidio, las lesiones, la violación, el abuso y acoso sexual, la trata de personas, la prostitución, el secuestro, la tortura y las diversas formas de discriminación que afectan y menoscaban el ejercicio legítimo de los derechos de las mujeres.

Desde el Estado se ha avanzado en los últimos años se espera para el próximo año contar con 90 Centros de la Mujer para víctimas de la violencia en todo el país, 25 Casas de Acogida que den protección a víctimas que se encuentran en riesgo de muerte bajo un modelo que las recibe a ellas y a sus hijos/as.

Sin embargo, es fundamental la fuerza y la ingerencia que han tenido las campañas de sensibilización desde la Sociedad Civil con “El Machismo Mata” y “Frente a la violencia, no seamos cómplices”.

Para avanzar en combatir la violencia contra la mujer es necesario nuevamente que salgamos a la calle todas y todos, porque este no es un problema de especialistas, ni de mujeres, es un tema que nos importa como sociedad, como comunidad como ciudadanas y ciudadanos.