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Comisión Mujer, maternidad y trabajo

Enviado por Danae Mlynarz Puig el lunes, 21 junio, 2010 a las 17:17
Danae Mlynarz Puig

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Durante la campaña presidencial de 2009 las candidaturas de Eduardo Frei y de Sebastián Piñera nos prometieron a las mujeres poder contar con un post natal de seis meses.  Fue una promesa de campaña que en su momento nadie cuestiono.

Una vez en el gobierno el Presidente Piñera formó una comisión presidencial conformada por 14 expertos que en plazo de 3 meses con fecha límite 30 de julio deberá entregar una propuesta para “modernizar íntegramente la legislación laboral de la protección maternidad en Chile con tres objetivos fundamentales:

  1. Que  garantice el mejor cuidado de nuestros hijos
  2. Desligue el costo de la maternidad de la contratación de mujeres y le permita la integración real de ella en el mundo del trabajo remunerado formal.
  3. Aumentar la corresponsabilidad de padre y madre en el cuidado de los hijos y facilitar una mayor conciliación entre familia y trabajo para los hombres y mujeres en nuestro país.

Esto no es una comisión de post natal, el desafío es modernizar íntegramente la legislación laboral de protección a la mujer que nos permitirá dar un gran salto como país en el cuidado de nuestros hijos y familias así como poder contar con el aporte de miles de mujeres, especialmente las más vulnerables, en el crecimiento y desarrollo de nuestro país” [1]. Las principales normas que serán analizadas son:

  1. La revisión del pre y post natal.
  2. Permiso por enfermedad del hijo.
  3. Revisión del artículo 203 del código de trabajo que carga el costo de las salas cunas a la mujer.
  4. Derecho a dar alimento a los hijos.
  5. Fuero maternal.

El viernes 11 de junio la Ministra del Sernam a quien le corresponde encabezar este proceso señala en diversos medios que es imposible contar con un post natal de 6 meses en Chile, echando por tierra las promesas de campaña y el rol de la comisión presidencial que aun se encuentra trabajando y que además, supuestamente escuchará a diversas organizaciones para formar sus propuestas.

Esta claro que el tema en cuestión no es un tema fácil, al contrario es una problemática en la cual confluyen diversas aristas y muchos intereses. Para ordenarlo creo que lo esencial es priorizar los intereses y luego evaluar como se hace efectivo.

Si estamos hablando de una política pública, por supuesto que el interés superior es que beneficie a toda la sociedad y no al bolsillo de los empresarios como primera medida a despejar y desde ese supuesto creo que la priorización debería ser la siguiente: 

  • La fecundidad en Chile muestra una intensa caída de la tasa de natalidad, alcanzando a 1,9 hijos por mujer. Cifra que se encuentra por debajo de la llamada “tasa de reposición”, es decir; de lo necesario para renovar la población actual (2,1 hijos por mujer). Esto nos da la señal que frente al envejecimiento de nuestra población tenemos que dar claras señales a favor de la maternidad en general, y no solo frente a las mujeres que trabajan remuneradamente (que representan alrededor del 40%). Porque las otras, la mayoría tampoco están teniendo hijos y también realizan un trabajo que si bien no se le ha puesto remuneración representan un ahorro significativo para sus familias el contar con su aporte en el trabajo doméstico y de cuidado. Por tanto, el ubicar esta temática solo desde la perspectiva del código del trabajo es un error. Y la primera medida de prioridad social para promover la maternidad debería ser la existencia de un subsidio a la maternidad durante un periodo de al menos un año.
  • Los niños y niñas no tienen voz, en el último tiempo han surgido una serie de estudios que ratifican la importancia no sólo de la lactancia materna, si no del cuidado que se le brinda a los niños y niñas durante los primeros meses de vida es sustancial para definir sus conductas y capacidades futuras. No es sólo que el niño o niña pueda recibir leche materna o que su madre este en su casa sino que durante ese periodo el menor reciba afecto y los cuidados necesarios. Por tanto, no sólo hay que priorizar un post natal de 6 meses o de mayor presencia de la madre en el hogar sino que brindar los elementos de apoyo para que esa madre sepa y pueda cumplir su rol de la mejor forma posible. Extender el periodo de cuidado post natal de la madre trabajadora y mejorar las redes de apoyo existentes en beneficio del cuidado al niño y apoyo a la madre.   
  • Los derechos de las mujeres trabajadoras en Chile son pocos al compararlos con los existentes en otros países pero han sido fruto de luchas significativas, ninguna medida que se tome puede significar un retroceso en lo que ya existe. Por tanto, hablar de rebajar el pre natal hoy para hacerlo flexible y correr las semanas al post natal  no es justo a menos que la guagua nazca antes y esas semanas que hoy se pierden podrían traspasarse. Impedir que el permiso por enfermedad del niño menor de un año sea reducido. Ratificar la consigna ningún paso atrás frente a los derechos ya obtenidos.
  • Debemos avanzar en protección de las mujeres trabajadoras, sabemos que hoy un 40% de las mujeres trabaja remuneradamente, sin embargo, aproximadamente la mitad de ellas lo hace en el mercado informal, sin contrato de trabajo y por tanto, sin ningún beneficio social. Avancemos en equidad social, formalicemos el empleo femenino. Una forma, de lograr este objetivo es que ciertas prestaciones que hoy las asumimos solo las mujeres sean enfrentadas por hombres y mujeres, es decir, por la sociedad, de una manera de corresponsabilidad frente a un tema tan significativo como es la reproducción. Que toda empresa que cuente con más de 20 trabajadores y trabajadoras tenga obligación de entregar derecho a sala cuna a los hijos e hijas de sus trabajadores sin importar el sexo del empleado.
  • Dentro de las acciones a seguir se debe considerar la incorporación de los hombres con mayor fuerza en las tareas de crianza de los hijos y por tanto, sería necesario que se compartiera la posibilidad de extender el post natal y se distribuyeran los tiempos junto con el padre del menor. De esta forma, avanzamos en cambiar ciertos patrones culturales y hacemos responsables de la crianza también a los padres.

Creo que otro mundo es posible, donde la sociedad toda asuma el costo y la responsabilidad de la reproducción. Donde este tema se hable desde todas sus aristas y no sólo desde una mirada economicista, donde relevemos algunos roles privados que ejercemos las mujeres como sustanciales para el desarrollo social y que afirmemos que es necesario que más mujeres ingresen al mundo laboral si quieren hacerlo porque de esa forma mejoraran su calidad de vida y las de sus familias. Pero ese empleo no puede ser cualquier empleo sino que un empleo formal que entregue derechos, un empleo decente.



[1] www.comisionmujertrabajoymaternidad.cl

 

Aberrante Saludo del día de la madre

Enviado por Danae Mlynarz Puig el miércoles, 12 mayo, 2010 a las 18:56
Danae Mlynarz Puig

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El mejor trabajo del mundo no entrega un sueldo fijo

No entrega bono de fin de año

No da vacaciones para relajarse un rato

Ni licencias médicas por enfermedad

Porque el mejor trabajo del mundo, sólo se paga con amor, reciban todas las mamás en su día el amor que se merecen.

Parece una broma de mal gusto, pero no lo es, a través de este saludo AFP Cuprum quería congraciarse con todas sus mujeres afiliadas. Olvidando las miles de luchas que históricamente hemos dado las mujeres para reivindicar nuestros derechos.

Durante el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet las mujeres logramos que se reconociera nuestro aporte a la sociedad a través de la maternidad con el bono por hijo y al trabajo doméstico no remunerado con la pensión básica solidaria. Sin duda fueron pasos significativos que nos dejan para adelante el seguir avanzando en más derechos sociales para las mujeres, como por ejemplo el ampliar los montos establecidos o las prestaciones sociales asociadas. 

Sin duda este tipo de publicidad o saludo solo resulta hiriente, ofensivo y lo más triste es que deja en evidencia el gran cambio cultural que aún no hemos sido capaces de dar en nuestra cultura machista preponderante.

Señores de Cuprum les quiero contar que actualmente las mujeres buscamos visibilizar el trabajo doméstico no remunerado, para avanzar en igualar las condiciones y los derechos laborales del trabajo doméstico al de los demás trabajos remunerados, para lograr efectivizar los derechos de las mujeres.

Un estudio realizado en el año 2008 por el SERNAM en la región metropolitana mostró que el trabajo no remunerado, aporta 17 mil millones de dólares a la economía chilena. Lo cual sin duda demuestra que este trabajo no basta con que sea reconocido solo con amor, sino que debe existir un reconocimiento de la sociedad toda al aporte que desarrollamos miles de mujeres día a día, cuidando a nuestros hijas e hijos, así como también a adultos mayores y personas discapacitadas y dependientes.

 

 

 

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Superar la Tristeza: A Defender nuestros Derechos!!!

Enviado por Danae Mlynarz Puig el sábado, 13 marzo, 2010 a las 22:51
Danae Mlynarz Puig

Estimadas  amigas, compañeras, vecinas, todas y todos;

Para mi no ha sido fácil estar aquí hoy. Hemos estado muchas veces juntas en esta conmemoración del día internacional de la mujer en la Plaza Ñuñoa, hace 11 años ya.

Primero al comienzo del gobierno de Lagos con muchas expectativas de lo que podía pasar con respecto a nuestros derechos, luego en el 2005 cuando comenzaba la candidatura de nuestra ex Presidenta Michelle quien nos acompañó por segunda vez en estas jornadas y posteriormente, durante el gobierno de la primera mujer presidenta de Chile, haciendo balances; en que habíamos avanzado y cuáles eran nuestros pendientes por los cuales aún teníamos que presionar.

Hoy es distinto, yo tengo mucha tristeza, no sólo por el terremoto que ha conmocionado a nuestro país y dejado en evidencia nuestra pobreza y debilidades.

Sino porque hoy conmemoramos a las mujeres, ponemos sobre la mesa nuestros derechos y también visualizamos ciertos temores de retroceder lo avanzado.

Hace dos días asumió el gobierno la DERECHA, la misma que jamás ha hablado de derechos sexuales y reproductivos, la misma que intento impedir la distribución de la píldora de emergencia y de los dispositivos intrauterinos.

La misma que en su programa de gobierno para incorporar a la mujer al mundo del trabajo quiere más flexibilidad laboral y por tanto, pérdida de derechos sociales de las trabajadoras.

La misma que quiere cambiar el Servicio Nacional de la Mujer, por el Ministerio de la Familia. Como si el único rol de la mujer fuera el de sustentar a la familia y como si Las Familias fueran de un solo tipo.

Los mismos que en la nominación de su gabinete pasaron de un gabinete paritario de la Presidenta Bachelet a un 27,3% como nos lo recuerda el Observatorio de Género y Equidad. 

Entre muchas, muchas, muchas cosas más.

Y aquí en nuestra comuna nos encontramos con un alcalde superpoderoso, que frente a la crisis del terremoto sigue actuando en la autocracia misma, desvalorizando el aporte de los vecinos y vecinas que han asumido que vivimos en comunidad y que la solidaridad es tarea de todos y todas. Realizando llamados denunciar y fotografiar a los vecinos que ofrezcan ayuda a otros e intenten criticar la laborar municipal, parece chiste pero es cierto, eso pasa hoy aquí en Ñuñoa.

En el distrito tenemos una nueva diputada mujer, que cada vez que habla da vergüenza ajena y nos hace reivindicar que cuando hablamos de mujeres en políticas, hablamos que necesitamos más mujeres y no ha cualquiera.

La idea les prometo no es deprimirlas, ni sumarlas a mi tristeza.

Sino que agradecerles la conmemoración, la fuerza, la resilencia, porque sé que todas tenemos pena.

Pero, nosotras las mujeres sabemos que para superar momentos difíciles lo peor es estar solas y la única forma de superarlo es estar JUNTAS, hoy la UNIDAD es imprescindible, para las mujeres de izquierda, para las mujeres que trabajamos por avanzar en nuestros derechos la única forma de superar este difícil momento es estar juntas. 

Y el acto de hoy y la fuerza que nos entregamos mutuamente es una buena señal. Y como decíamos cuando fiscalizábamos las farmacias ESTAMOS Y ESTAREMOS ALERTAS Y VIGILANTES  porque no permitiremos un retroceso en nuestros derechos.

Fuerza mujeres, fuerza Ñuñoa, fuerza Chile!!!

*Conmemoración Día Internacional de la Mujer, Plaza Ñuñoa, 13 de marzo 2010

A terminar con todas las formas de violencia contra las mujeres 25 de noviembre de 2009

Enviado por Danae Mlynarz Puig el miércoles, 25 noviembre, 2009 a las 11:09
Danae Mlynarz Puig

Las mujeres representamos cerca del 51% de la población de Chile, pero diversas situaciones mantienen al género en calidad de “minoría sexual”, debido a 1) la persistente situación de violencia física y psicológica en que viven miles de mujeres; 2) las discriminaciones salariales; y 3) la subrepresentación en las esferas más influyentes del poder.

En el primer caso asistimos al tipo de violencia más flagrante contra la mujer. Desde 2001 hasta la fecha más de 500 mujeres y niñas han sido asesinadas en Chile. De las 52 mujeres asesinadas durante 2009, 8 habían denunciado a su agresor y a 4 de ellas la Justicia había otorgado medidas de protección. Esto evidencia que la cantidad de denuncias y el número de detenciones y sentencias es creciente, lo que equivale a decir que los agresores de mujeres circulan libremente, incluso después de haber sido denunciados por sus víctimas.

Respecto del segundo ítem mencionado, en días recientes la Organización Internacional del Trabajo (OIT) evidenció una estadística que contradice toda imagen de modernidad: las mujeres ganan 30% menos que los hombres al emplearse en el mismo cargo. En el nivel directivo, el sueldo de la mujer representa 72% de lo que gana su colega varón, mientras que a nivel profesional, el salario de una mujer puede ser del 62% que el de sus compañeros, es decir casi un 40% menos.

Finalmente, el informe del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem), publicado hace algunas semanas, revela que Chile se encuentra bajo el promedio de América Latina en cuanto a presencia femenina en el Parlamento. Desde 1990 a la fecha, el continente ha pasado del 9% al 17% en el caso de la Cámara Baja; y de 5% a 12% en el Senado, pero en Chile sólo hay dos senadoras de un total de 38 (5,2%); y 18 diputadas, de 120 (15%). Esto muestra cuán lejos estamos de la llamada “zona de paridad”; o sea, que ni mujeres ni hombres tengan más de 60% de representación.

¿Cuál es la relación entre la violencia de género, la discriminación salarial constatada o la subrepresentación en el Poder? El nivel de consenso de las ciencias sociales y la sociedad civil apunta a señalar que la participación directa de las mujeres en la adopción de decisiones públicas no sólo es cuestión de justicia democrática, sino también un mecanismo para asegurar una mejor rendición de cuentas por parte del Estado, las empresas y la sociedad hacia la mujer, en relación con sus derechos y dignidad.

La Presidenta Bachelet ha declarado en días recientes que "los hombres sienten una atracción fatal por el poder". Más allá de la crítica a nuestra idiosincrasia, es necesario avanzar en la consolidación institucional de cambios culturales y consensos ciudadanos, para no quedarnos sólo en el simbolismo de haber tenido a una  Presidenta.

 

 

Paridad de Género

Enviado por Danae Mlynarz Puig el jueves, 19 noviembre, 2009 a las 17:37
Danae Mlynarz Puig

El resurgimiento en los medios de comunicación del debate sobre la paridad de género en la administración del Estado coincide por estos días con la publicación de algunos estudios internacionales referidos al tema. Obviamente, este debate no es novedoso y por lo mismo amerita una contextualización crítica, para evitar que ciertos discursos induzcan una errada percepción en lectores y lectoras.

El informe que acaba de publicar el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) constata que las mujeres ocupan más que nunca cargos gubernamentales, pero el avance es lento y fluctuante en países en desarrollo como el nuestro. Para el caso del Parlamento, no alcanzaremos antes del año 2045 (límite de la proyección del estudio) la llamada “zona de paridad”; o sea, que ni mujeres ni hombres presenten más de 60% de representación.

En América Latina, la presencia femenina en cargos de poder aumenta notoriamente desde 1990 a la fecha. Se pasa del 9% al 17% en el caso de la Cámara Baja; y de 5% a 12% en el Senado. Sin embargo, en Chile sólo hay dos senadoras de un total de 38 (5,2%); y 18 diputadas, de 120 (15%).

Por su parte, el Foro Económico Mundial, a través del Índice de Paridad de Género, hace unos días clasificó a nuestro país en el lugar 64 entre 134, apenas un puesto más arriba que en 2008. Ya que se atribuye esta posición al “acceso político” de la mujer, es dable asociar este pequeño avance al respaldo ciudadano ganado -no sin las descalificaciones de género que todos recordamos- por la Presidenta Bachelet.

El aspecto central del mencionado informe de la ONU se refiere al empoderamiento de la mujer en la política. Así, los países que han incorporado mecanismos de cuotas de género para cargos de elección popular han alcanzado mayor eficacia y eficiencia en la promoción de la participación política femenina. Allí donde se aplica mecanismo de cuota electoral, la presencia de mujeres alcanza hoy al 25%, mientras que los países que no incluyen este sistema permanecen debajo del 15% de representación femenina.

Pese a los antecedentes hasta aquí expuesto, vemos que prevalecen extraños argumentos contra la Ley de Cuotas que hoy se tramita con suma urgencia en la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara Baja. Engañosamente se dice que “no se trata de que las mujeres no sean igual de capaces”, sino que “deben competir”. Pero se soslaya al sesgo machista que este año volvemos a constatar en la designación de candidaturas al Parlamento. Entonces ¿por qué no disponer de una Ley de Cuotas transitoria, hasta que la clase política incorpore la importancia de este derecho de igualdad?

Hoy vemos que países como España son señeros en la materia, porque a través de su ley de igualdad busca la representación equilibrada de género en toda la administración, fijando parámetros en la integración del gabinete ministerial. En América Latina ya destaca el caso de México, que también aprobó una ley de cuotas para el Parlamento y de los avances que tuvo Argentina desde que la incorporó.

El nivel de consenso ciudadano y técnico apunta a señalar que la participación directa de las mujeres en la adopción de decisiones públicas no sólo es cuestión de justicia democrática, sino también un mecanismo para asegurar una mejor rendición de cuentas por parte del Estado, las empresas y la sociedad hacia la mujer, sus derechos y dignidad.

Solo seguir avanzando

Enviado por Danae Mlynarz Puig el martes, 20 octubre, 2009 a las 15:13
Danae Mlynarz Puig

Mis hijas nacieron con una mujer Presidenta de Chile y ese es un cambio cultural muy grande. Creo que aún es temprano para sopesarlo.

Hoy se ha transversalizado la temática de género en las diversas políticas. Algunas más efectivas que otras, lo importante es que cada nueva política es analizada desde el punto de vista de cómo afecta a las mujeres.

El caso de la reforma previsional es un gran logro. Hasta ahora, la mujer era abordada de dos maneras: O se le consideraba una carga del marido y así se le trataba, como un accesorio al que se le debía algo de misericordia, o se le trataba bajo la óptica de la igualdad legal, pero no real. Los sistemas de pensiones nunca la consideraban en su individualidad propia, con su dignidad, pero considerando también su especificidad, como por ejemplo que tenemos mayor esperanza de vida, que salimos y volvemos del mercado laboral en la época de hijos pequeños, o que el trabajo en casa es un trabajo pesado que merece reconocimiento.

Se ha desarrollado un esfuerzo enorme en educación pre escolar y las 900 salas cuna por año. Estoy segura que sólo el paso del tiempo logrará dimensionar los alcances de este adelanto.

Y pasa en las políticas de violencia intrafamiliar. Hoy se habla de femicidio porque la Presidenta habló de femicidio. Antes la violencia de género era tratada sarcásticamente como “crimen pasional”.        

Y pasa en el trabajo: Por primera vez hemos superado el 40% de participación femenina en la fuerza de trabajo.

En fin, son muchas las políticas, algunas con insuficiencias, otras exitosas.

Pero lo concreto es que siento que la mirada de mujer atraviesa todo el campo de la acción del gobierno. Y eso es lo importante, porque en el fondo, significa que nuestra mirada es la que se ha incorporado al concepto de la política y la política pública.

Como la lucha por los derechos es continúa y a medida que se van alcanzando logros hay que ir avanzando por más.  Aún nos queda mucho que avanzar en el tema cultural, cómo compartimos el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos. Porque para que las mujeres estemos más integradas en el mundo público tenemos que compartir las tareas en el mundo privado y eso sólo lo podemos lograr con un cambio cultural que involucre a hombres y mujeres, ese creo es parte de nuestros nuevos desafíos. Creo necesario ampliar el pos natal a seis meses pero flexibilizar el compartir este beneficio con el padre de la guagua.

La violencia contra las mujeres recrudece y ocupa espacios en los medios de comunicación. Sin embargo, no se ha tipificado el femicidio como crimen de género, y los tribunales no aplican las medidas de resguardo en los casos necesarios.

La anticoncepción de emergencia nos ha sido negada por un fallo del Tribunal Constitucional, a pesar del apoyo social mayoritario a su distribución y nadie puede hacer nada.

Las mujeres ganamos un 30% menos que el salario de los hombres por un mismo trabajo. Accedemos mayormente a trabajos precarios, a menudo sin contrato laboral ni prestaciones sociales.

El aborto terapéutico sigue penalizado, poniendo en riesgo la salud de muchas mujeres en Chile.

La violencia sexual contra mujeres y niñas permanece impune y muchas veces en silencio.

Las Isapres nos cobran el “impuesto al útero” en nuestra edad fértil, transgrediendo nuestro derecho a la salud sexual y reproductiva.

Aún la representación de las mujeres en los puestos de poder es significativamente menor que los hombres. El sistema político nos excluye a todas, y el binominalismo es discriminatorio. De la paridad en el primer gabinete ministerial pasamos a la mínima representación en las candidatas a parlamentarias en esta elección. Y nadie se cuestiona donde están las mujeres.

Queremos que los temas de nuestra realidad de género estén presentes en las políticas públicas y propuestas de país. Queremos mujeres en el parlamento que luchen por los derechos de otras mujeres.

El Estado chileno no ha ratificado el Protocolo Facultativo de la Convención sobre todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979) ni ha adecuado la legislación nacional a los instrumentos internacionales de derechos humanos con los cuales se ha comprometido.

 

Como mujeres socialistas, no estamos dispuestas a retroceder ni un paso en lo ya logrado con los gobiernos de la Concertación.

 

Si asumimos un quinto gobierno será para avanzar en equidad de género y jamás para mantener un status quo o retroceder. 


Consideramos indispensable avanzar en:

1.    Eliminar o reducir la discriminación en contra de las mujeres, ya sea entre mujeres y entre hombres y mujeres:  


a. Ampliar los derechos y responsabilidades de las mujeres en el ámbito público y de los varones en el ámbito privado, contribuyendo a hacer más igualitarias las relaciones entre los géneros. Fomentar e incentivar la representación equilibrada entre hombres y mujeres en cargos de jefatura y responsabilidad directiva.


b. Mantener la paridad, no solo como una expresión de voluntad política sino que a través de una Ley de Igualdad efectiva entre mujeres y hombres, que incluya la ley de cuotas, entre distintos aspectos.

 

c. Contribuir al empoderamiento de las mujeres como sujetos sociales, y en tanto protagonistas del desarrollo de las familias, la comunidad y la sociedad toda y al desarrollo de sus potencialidades en el ámbito cultural, artístico, académico, científico y tecnológico.

 

d. Fomentar e incentivar la mayor participación laboral de las mujeres, en condiciones de “trabajo decente”.

 

e. Aumentar las políticas de empleo femenino y de emprendimiento y crédito de las mujeres.

 

f. Fomentar e incentivar políticas especificas dirigidas a mujeres pertenecientes a pueblos originarios y de zonas rurales.

 

2.    Derechos sexuales y reproductivos: Ley marco que incluye desde la educación sexual, el acceso universal a la PAE, la despenalización del aborto por razones de salud. Ratificación del Protocolo Facultativo del CEDAW con todo lo que involucra para hacerlo efectivo.

 

3.    Generar condiciones para la conciliación y corresponsabilidad de la vida privada y laboral: obligatoriedad e incentivos para que los hombres asuman la responsabilidad compartida en la familia (fortalecer los permisos de paternidad y por enfermedad de los hijos), ampliar la red de salas cuna y jardines infantiles para niños/as de clase media, modificar el derecho al cuidado infantil para que sea indistintamente reconocido a madres y padres trabajadores y estudiantes, flexibilización del postnatal.

 

4.    Recursos para la Ley de Violencia y los Tribunales de Familia, atención interdisciplinaria para terminar con la violencia hacia las mujeres.

 

5.    Reconocer el valor del trabajo reproductivo que realizan las mujeres mayores igualando las pensiones con los montepíos y desarrollando oferta programática que asegure apoyo al respiro en el cuidado de los demás miembros de la familia.

Fiscalización a Farmacias por distribución PAE

Enviado por Danae Mlynarz Puig el miércoles, 23 septiembre, 2009 a las 11:15
Danae Mlynarz Puig

Hace casi dos años cuando era concejala de Ñuñoa, con el grupo de Mujeres de la Plaza Ñuñoa salimos a fiscalizar las farmacias de la comuna, principalmente en la calle Irarrázaval para constatar si vendían la denominada Pastilla del día después. El resultado que encontramos en esa época fue bastante malo más del 60% no la tenía y los criterios para la venta del producto cambiaban según el local. En esa época la pastilla aún se podía distribuir en los consultorios. Hoy la situación es peor no sólo la pastilla no la tienen las farmacias, que por motivos "valóricos" la niegan a quien la requiera y tenga dinero para comprarla  sino también se ha prohibido su distribución en todo el sistema público de salud haciendo que su acceso sea inequitativo.  

Con los resultados de nuestra fiscalización ciudadana fuimos junto a la Diputada Antonieta Saa a pedirle al Seremi de Salud de la época que intensificará la fiscalización a las farmacias.

Es inaceptable que aún exista un alto número de farmacias que no están vendiendo la “píldora del día después”.

 

El Gobierno ha dado una lucha contra los sectores conservadores de nuestro país para que toda persona tenga acceso a ella, y así respetar el derecho que tienen las mujeres para elegir libremente que hacer con su cuerpo, es claro que las cadenas farmacéuticas no están tomando conciencia del grave daño físico y sicológico que pueden llegar a causar a mujeres y familias que necesitan urgente el fármaco, especialmente cuando hay sucesos delictuales de por medio. Es el caso de la madre de la niña violada en La Reina, que aparte de enfrentar el trauma que implica una situación como esa, tuvo que soportar un burocrático y hasta humillante trámite para que a su hija le suministraran la píldora, ya que no la encontró disponible en ninguna farmacia del sector oriente.

 

Es de esperar que a raíz de este caso la autoridad sanitaria intensifique la fiscalización, para obligar a las cadenas farmacéuticas a contar con un stock del medicamento. Resulta paradójico que las mismas farmacias que se coludieron para perjudicar a miles de clientes con alzas de precios, entreguen argumentos valóricos y éticos para no cumplir con su misión primordial de resguardar la salud pública de la población, poniendo a disposición de la gente todas las alternativas existentes para cumplir con dicha tarea.

 

 

Píldora del día despué

Enviado por Danae Mlynarz Puig el viernes, 17 julio, 2009 a las 12:51
Danae Mlynarz Puig

Afortunadamente para todas las mujeres chilenas, el fallo de la Contraloría General de la República que prohibió a los municipios, consultorios y ONGs distribuir la anticoncepción de emergencia -popularmente conocida como “píldora del día después”-, generó un amplio debate que más allá de las posiciones a favor o en contra, derivó en la presentación por parte del gobierno de un proyecto de Ley para garantizar la distribución gratuita del fármaco de emergencia en todo el sistema público de salud.

Con satisfacción hemos visto que algunos parlamentarios de derecha han entendido que este es un tema de salud pública y justicia social puesto que el verdadero respeto por la Constitución es asegurar a las mujeres la igualdad de acceso a mecanismos de regulación de la fertilidad, ya que diversos estudios internacionales han avalado que el medicamento no es abortivo, porque inhibe la ovulación antes de que exista la fertilización.

Es de esperar que los sectores que persisten con su rechazo a la entrega gratuita de la “píldora del día después” entiendan que con su postura atentan contra todo un esfuerzo país de Protección Social, ya que al negar el acceso a la contracepción de emergencia a los sectores más pobres y vulnerables se profundizan las inequidades sociales que cruzan nuestra nación.

No hay que olvidar que estamos bajo la atenta mirada de la ONU, cuya Comisión de Derechos Humanos hizo en mayo pasado una serie de observaciones a Chile, entre ellas, mejorar de forma transversal la situación de las mujeres en el país, dado que padecemos de discriminación.

8 de marzo: ponderando entre el vaso medio lleno y medio vacio

Enviado por Danae Mlynarz Puig el miércoles, 04 marzo, 2009 a las 12:05
Danae Mlynarz Puig

 

Mis hijas nacieron con una mujer Presidenta de Chile y ese es un cambio cultural muy grande. Creo que aún es temprano para sopesarlo.

Pese a los muchos problemas, este gobierno ha marcado una enorme diferencia, tanto por las políticas públicas que ha impulsado como por los simbolismos que ha acarreado. 

Hoy se ha transversalizado la temática de género en las diversas políticas. Algunas más efectivas que otras, lo importante es que cada nueva política es analizada desde el punto de vista de cómo afecta a las mujeres.

El caso de la reforma previsional es un gran logro. Hasta ahora, la mujer era abordada de dos maneras: O se le consideraba una carga del marido y así se le trataba, como un accesorio al que se le debía algo de misericordia, o se le trataba bajo la óptica de la igualdad legal, pero no real. Los sistemas de pensiones nunca la consideraban en su individualidad propia, con su dignidad, pero considerando también su especificidad, como por ejemplo que tenemos mayor esperanza de vida, que salimos y volvemos del mercado laboral en la época de hijos pequeños, o que el trabajo en casa es un trabajo pesado que merece reconocimiento.

Recuerdo la famosa propuesta de Piñera de pensión para la dueña de casa: Lo que proponía él era que el marido ahorrara en una cuenta aparte para de ahí sacar plata para su pobre mujer.

Pasa en el esfuerzo enorme que se ha hecho en educación pre escolar y las 900 salas cuna por año. Estoy segura que sólo el paso del tiempo logrará dimensionar los alcances de este adelanto.

Y pasa en las políticas de violencia intrafamiliar. Hoy se habla de femicidio porque la Presidenta habló de femicidio. Antes la violencia doméstica era tratada sarcásticamente como “crimen pasional”.        

Y pasa en el trabajo: Por primera vez hemos superado el 40% de participación femenina en la fuerza de trabajo.

En fin, son muchas las políticas, algunas con insuficiencias, otras exitosas.

Pero lo concreto es que siento que la mirada de mujer atraviesa todo el campo de la acción del gobierno. Y eso es lo importante, porque en el fondo, significa que nuestra mirada es la que se ha incorporado al concepto de la política y la política pública.

Como la lucha por los derechos es continúa y a medida que se van alcanzando logros hay que ir avanzando por más, es que no basta con una mirada de solo los logros, sino también el delinear todos los aspectos por los cuales hoy más que nunca debemos seguir luchando.

Aún nos queda mucho que avanzar en el tema cultural, cómo compartimos el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos. Porque para que las mujeres estemos más integradas en el mundo público tenemos que compartir las tareas en el mundo privado y eso sólo lo podemos lograr con un cambio cultural que involucre a hombres y mujeres, ese creo es parte de nuestros nuevos desafíos. Creo necesario ampliar el pos natal a seis meses pero flexibilizar el compartir este beneficio con el padre de la guagua.

La violencia contra las mujeres recrudece y ocupa espacios en los medios de comunicación. Sin embargo, no se ha tipificado el femicidio como crimen de género, y los tribunales no aplican las medidas de resguardo en los casos necesarios.

La anticoncepción de emergencia nos ha sido negada por un fallo del Tribunal Constitucional, a pesar del apoyo social mayoritario a su distribución y nadie puede hacer nada.

Las mujeres ganamos un 30% menos que el salario de los hombres por un mismo trabajo. Accedemos mayormente a trabajos precarios, a menudo sin contrato laboral ni prestaciones sociales. Sin duda seremos las primeras en notar los efectos de la crisis económica mundial.

El aborto terapéutico sigue penalizado, poniendo en riesgo la salud de muchas mujeres en Chile.

La violencia sexual contra mujeres y niñas permanece impune y muchas veces en silencio.

Las Isapres nos cobran el “impuesto al útero” en nuestra edad fértil, transgrediendo nuestro derecho a la salud sexual y reproductiva.

Aún la representación de las mujeres en los puestos de poder es significativamente menor que los hombres. El sistema político nos excluye a todas, y el binominalismo es discriminatorio. De la paridad en el primer gabinete ministerial pasamos a la mínima representación en todos los equipos de los candidatos presidenciales. Y nadie se cuestiona donde están las mujeres. No es que queramos cuotear los comandos solo para ganar poder, sino que queremos que los temas de nuestra realidad de género estén presentes en las políticas públicas y propuestas de país.

El Estado chileno no ha ratificado el Protocolo Facultativo de la Convención sobre todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979) ni ha adecuado la legislación nacional a los instrumentos internacionales de derechos humanos con los cuales se ha comprometido.

El 8 de marzo es nuestro día, sin duda hay que celebrar pero también hay que comprometerse con avanzar en todo lo que aún tenemos pendiente en los derechos de las mujeres en nuestro país y en nuestro espacio inmediato.

 

Danae Mlynarz Puig

25 de Noviembre Día de la No Violencia contra la Mujer

Enviado por Danae Mlynarz Puig el viernes, 21 noviembre, 2008 a las 16:18
Danae Mlynarz Puig

El día 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional por la No Violencia contra la Mujer, en Chile es solo, en los últimos años donde este día ha tenido una mayor importancia desde el punto de vista de la agenda pública y política.

Por su parte la comunidad internacional no reconoció explícitamente las dimensiones de la violencia contra las mujeres a escala mundial hasta diciembre de 1993, fecha en que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Hasta esa fecha la mayoría de los gobiernos consideraba la violencia contra las mujeres como un asunto privado entre particulares, y no un problema generalizado que afecta y conculca gravemente los derechos humanos y requiere la intervención de los Estados como responsables de la protección, prevención, control, detección y sanción de toda forma de violencia por razones de género.

Sin embargo, aún al día de hoy un sin fin de hechos de violencia no son comprendidos ni percibidos por gran parte de la sociedad y es precisamente la propia estructura social quien proporciona legitimidad a esos actos, ya sean perpetrados en la familia o en la comunidad. Pero en todas y cada una de sus múltiples formas, la violencia atenta contra la libertad y los derechos humanos. Algunas cifras entregadas por el Observatorio de Género y Equidad nos señalan que “más de 100 mujeres han sido asesinadas entre el año pasado y éste, de las 108.538 denuncias sobre violencia intrafamiliar efectuadas ante Carabineros de Chile en el 2007, el 90.5% corresponde a mujeres, proporción que se ha mantenido en forma constante desde el 2001, según una investigación realizada por la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior conocida como Frecuencia de denuncias por delitos de violencia intrafamiliar”.

Las principales manifestaciones de violencia contra la mujer son: el homicidio que hoy en Chile queremos tipificar como femicidio, las lesiones, la violación, el abuso y acoso sexual, la trata de personas, la prostitución, el secuestro, la tortura y las diversas formas de discriminación que afectan y menoscaban el ejercicio legítimo de los derechos de las mujeres.

Desde el Estado se ha avanzado en los últimos años se espera para el próximo año contar con 90 Centros de la Mujer para víctimas de la violencia en todo el país, 25 Casas de Acogida que den protección a víctimas que se encuentran en riesgo de muerte bajo un modelo que las recibe a ellas y a sus hijos/as.

Sin embargo, es fundamental la fuerza y la ingerencia que han tenido las campañas de sensibilización desde la Sociedad Civil con “El Machismo Mata” y “Frente a la violencia, no seamos cómplices”.

Para avanzar en combatir la violencia contra la mujer es necesario nuevamente que salgamos a la calle todas y todos, porque este no es un problema de especialistas, ni de mujeres, es un tema que nos importa como sociedad, como comunidad como ciudadanas y ciudadanos.