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A terminar con todas las formas de violencia contra las mujeres 25 de noviembre de 2009

Enviado por Danae Mlynarz Puig el miércoles, 25 noviembre, 2009 a las 11:09
Danae Mlynarz Puig

Las mujeres representamos cerca del 51% de la población de Chile, pero diversas situaciones mantienen al género en calidad de “minoría sexual”, debido a 1) la persistente situación de violencia física y psicológica en que viven miles de mujeres; 2) las discriminaciones salariales; y 3) la subrepresentación en las esferas más influyentes del poder.

En el primer caso asistimos al tipo de violencia más flagrante contra la mujer. Desde 2001 hasta la fecha más de 500 mujeres y niñas han sido asesinadas en Chile. De las 52 mujeres asesinadas durante 2009, 8 habían denunciado a su agresor y a 4 de ellas la Justicia había otorgado medidas de protección. Esto evidencia que la cantidad de denuncias y el número de detenciones y sentencias es creciente, lo que equivale a decir que los agresores de mujeres circulan libremente, incluso después de haber sido denunciados por sus víctimas.

Respecto del segundo ítem mencionado, en días recientes la Organización Internacional del Trabajo (OIT) evidenció una estadística que contradice toda imagen de modernidad: las mujeres ganan 30% menos que los hombres al emplearse en el mismo cargo. En el nivel directivo, el sueldo de la mujer representa 72% de lo que gana su colega varón, mientras que a nivel profesional, el salario de una mujer puede ser del 62% que el de sus compañeros, es decir casi un 40% menos.

Finalmente, el informe del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem), publicado hace algunas semanas, revela que Chile se encuentra bajo el promedio de América Latina en cuanto a presencia femenina en el Parlamento. Desde 1990 a la fecha, el continente ha pasado del 9% al 17% en el caso de la Cámara Baja; y de 5% a 12% en el Senado, pero en Chile sólo hay dos senadoras de un total de 38 (5,2%); y 18 diputadas, de 120 (15%). Esto muestra cuán lejos estamos de la llamada “zona de paridad”; o sea, que ni mujeres ni hombres tengan más de 60% de representación.

¿Cuál es la relación entre la violencia de género, la discriminación salarial constatada o la subrepresentación en el Poder? El nivel de consenso de las ciencias sociales y la sociedad civil apunta a señalar que la participación directa de las mujeres en la adopción de decisiones públicas no sólo es cuestión de justicia democrática, sino también un mecanismo para asegurar una mejor rendición de cuentas por parte del Estado, las empresas y la sociedad hacia la mujer, en relación con sus derechos y dignidad.

La Presidenta Bachelet ha declarado en días recientes que "los hombres sienten una atracción fatal por el poder". Más allá de la crítica a nuestra idiosincrasia, es necesario avanzar en la consolidación institucional de cambios culturales y consensos ciudadanos, para no quedarnos sólo en el simbolismo de haber tenido a una  Presidenta.

 

 

Paridad de Género

Enviado por Danae Mlynarz Puig el jueves, 19 noviembre, 2009 a las 17:37
Danae Mlynarz Puig

El resurgimiento en los medios de comunicación del debate sobre la paridad de género en la administración del Estado coincide por estos días con la publicación de algunos estudios internacionales referidos al tema. Obviamente, este debate no es novedoso y por lo mismo amerita una contextualización crítica, para evitar que ciertos discursos induzcan una errada percepción en lectores y lectoras.

El informe que acaba de publicar el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) constata que las mujeres ocupan más que nunca cargos gubernamentales, pero el avance es lento y fluctuante en países en desarrollo como el nuestro. Para el caso del Parlamento, no alcanzaremos antes del año 2045 (límite de la proyección del estudio) la llamada “zona de paridad”; o sea, que ni mujeres ni hombres presenten más de 60% de representación.

En América Latina, la presencia femenina en cargos de poder aumenta notoriamente desde 1990 a la fecha. Se pasa del 9% al 17% en el caso de la Cámara Baja; y de 5% a 12% en el Senado. Sin embargo, en Chile sólo hay dos senadoras de un total de 38 (5,2%); y 18 diputadas, de 120 (15%).

Por su parte, el Foro Económico Mundial, a través del Índice de Paridad de Género, hace unos días clasificó a nuestro país en el lugar 64 entre 134, apenas un puesto más arriba que en 2008. Ya que se atribuye esta posición al “acceso político” de la mujer, es dable asociar este pequeño avance al respaldo ciudadano ganado -no sin las descalificaciones de género que todos recordamos- por la Presidenta Bachelet.

El aspecto central del mencionado informe de la ONU se refiere al empoderamiento de la mujer en la política. Así, los países que han incorporado mecanismos de cuotas de género para cargos de elección popular han alcanzado mayor eficacia y eficiencia en la promoción de la participación política femenina. Allí donde se aplica mecanismo de cuota electoral, la presencia de mujeres alcanza hoy al 25%, mientras que los países que no incluyen este sistema permanecen debajo del 15% de representación femenina.

Pese a los antecedentes hasta aquí expuesto, vemos que prevalecen extraños argumentos contra la Ley de Cuotas que hoy se tramita con suma urgencia en la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara Baja. Engañosamente se dice que “no se trata de que las mujeres no sean igual de capaces”, sino que “deben competir”. Pero se soslaya al sesgo machista que este año volvemos a constatar en la designación de candidaturas al Parlamento. Entonces ¿por qué no disponer de una Ley de Cuotas transitoria, hasta que la clase política incorpore la importancia de este derecho de igualdad?

Hoy vemos que países como España son señeros en la materia, porque a través de su ley de igualdad busca la representación equilibrada de género en toda la administración, fijando parámetros en la integración del gabinete ministerial. En América Latina ya destaca el caso de México, que también aprobó una ley de cuotas para el Parlamento y de los avances que tuvo Argentina desde que la incorporó.

El nivel de consenso ciudadano y técnico apunta a señalar que la participación directa de las mujeres en la adopción de decisiones públicas no sólo es cuestión de justicia democrática, sino también un mecanismo para asegurar una mejor rendición de cuentas por parte del Estado, las empresas y la sociedad hacia la mujer, sus derechos y dignidad.

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Solo seguir avanzando

Enviado por Danae Mlynarz Puig el martes, 20 octubre, 2009 a las 15:13
Danae Mlynarz Puig

Mis hijas nacieron con una mujer Presidenta de Chile y ese es un cambio cultural muy grande. Creo que aún es temprano para sopesarlo.

Hoy se ha transversalizado la temática de género en las diversas políticas. Algunas más efectivas que otras, lo importante es que cada nueva política es analizada desde el punto de vista de cómo afecta a las mujeres.

El caso de la reforma previsional es un gran logro. Hasta ahora, la mujer era abordada de dos maneras: O se le consideraba una carga del marido y así se le trataba, como un accesorio al que se le debía algo de misericordia, o se le trataba bajo la óptica de la igualdad legal, pero no real. Los sistemas de pensiones nunca la consideraban en su individualidad propia, con su dignidad, pero considerando también su especificidad, como por ejemplo que tenemos mayor esperanza de vida, que salimos y volvemos del mercado laboral en la época de hijos pequeños, o que el trabajo en casa es un trabajo pesado que merece reconocimiento.

Se ha desarrollado un esfuerzo enorme en educación pre escolar y las 900 salas cuna por año. Estoy segura que sólo el paso del tiempo logrará dimensionar los alcances de este adelanto.

Y pasa en las políticas de violencia intrafamiliar. Hoy se habla de femicidio porque la Presidenta habló de femicidio. Antes la violencia de género era tratada sarcásticamente como “crimen pasional”.        

Y pasa en el trabajo: Por primera vez hemos superado el 40% de participación femenina en la fuerza de trabajo.

En fin, son muchas las políticas, algunas con insuficiencias, otras exitosas.

Pero lo concreto es que siento que la mirada de mujer atraviesa todo el campo de la acción del gobierno. Y eso es lo importante, porque en el fondo, significa que nuestra mirada es la que se ha incorporado al concepto de la política y la política pública.

Como la lucha por los derechos es continúa y a medida que se van alcanzando logros hay que ir avanzando por más.  Aún nos queda mucho que avanzar en el tema cultural, cómo compartimos el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos. Porque para que las mujeres estemos más integradas en el mundo público tenemos que compartir las tareas en el mundo privado y eso sólo lo podemos lograr con un cambio cultural que involucre a hombres y mujeres, ese creo es parte de nuestros nuevos desafíos. Creo necesario ampliar el pos natal a seis meses pero flexibilizar el compartir este beneficio con el padre de la guagua.

La violencia contra las mujeres recrudece y ocupa espacios en los medios de comunicación. Sin embargo, no se ha tipificado el femicidio como crimen de género, y los tribunales no aplican las medidas de resguardo en los casos necesarios.

La anticoncepción de emergencia nos ha sido negada por un fallo del Tribunal Constitucional, a pesar del apoyo social mayoritario a su distribución y nadie puede hacer nada.

Las mujeres ganamos un 30% menos que el salario de los hombres por un mismo trabajo. Accedemos mayormente a trabajos precarios, a menudo sin contrato laboral ni prestaciones sociales.

El aborto terapéutico sigue penalizado, poniendo en riesgo la salud de muchas mujeres en Chile.

La violencia sexual contra mujeres y niñas permanece impune y muchas veces en silencio.

Las Isapres nos cobran el “impuesto al útero” en nuestra edad fértil, transgrediendo nuestro derecho a la salud sexual y reproductiva.

Aún la representación de las mujeres en los puestos de poder es significativamente menor que los hombres. El sistema político nos excluye a todas, y el binominalismo es discriminatorio. De la paridad en el primer gabinete ministerial pasamos a la mínima representación en las candidatas a parlamentarias en esta elección. Y nadie se cuestiona donde están las mujeres.

Queremos que los temas de nuestra realidad de género estén presentes en las políticas públicas y propuestas de país. Queremos mujeres en el parlamento que luchen por los derechos de otras mujeres.

El Estado chileno no ha ratificado el Protocolo Facultativo de la Convención sobre todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979) ni ha adecuado la legislación nacional a los instrumentos internacionales de derechos humanos con los cuales se ha comprometido.

 

Como mujeres socialistas, no estamos dispuestas a retroceder ni un paso en lo ya logrado con los gobiernos de la Concertación.

 

Si asumimos un quinto gobierno será para avanzar en equidad de género y jamás para mantener un status quo o retroceder. 


Consideramos indispensable avanzar en:

1.    Eliminar o reducir la discriminación en contra de las mujeres, ya sea entre mujeres y entre hombres y mujeres:  


a. Ampliar los derechos y responsabilidades de las mujeres en el ámbito público y de los varones en el ámbito privado, contribuyendo a hacer más igualitarias las relaciones entre los géneros. Fomentar e incentivar la representación equilibrada entre hombres y mujeres en cargos de jefatura y responsabilidad directiva.


b. Mantener la paridad, no solo como una expresión de voluntad política sino que a través de una Ley de Igualdad efectiva entre mujeres y hombres, que incluya la ley de cuotas, entre distintos aspectos.

 

c. Contribuir al empoderamiento de las mujeres como sujetos sociales, y en tanto protagonistas del desarrollo de las familias, la comunidad y la sociedad toda y al desarrollo de sus potencialidades en el ámbito cultural, artístico, académico, científico y tecnológico.

 

d. Fomentar e incentivar la mayor participación laboral de las mujeres, en condiciones de “trabajo decente”.

 

e. Aumentar las políticas de empleo femenino y de emprendimiento y crédito de las mujeres.

 

f. Fomentar e incentivar políticas especificas dirigidas a mujeres pertenecientes a pueblos originarios y de zonas rurales.

 

2.    Derechos sexuales y reproductivos: Ley marco que incluye desde la educación sexual, el acceso universal a la PAE, la despenalización del aborto por razones de salud. Ratificación del Protocolo Facultativo del CEDAW con todo lo que involucra para hacerlo efectivo.

 

3.    Generar condiciones para la conciliación y corresponsabilidad de la vida privada y laboral: obligatoriedad e incentivos para que los hombres asuman la responsabilidad compartida en la familia (fortalecer los permisos de paternidad y por enfermedad de los hijos), ampliar la red de salas cuna y jardines infantiles para niños/as de clase media, modificar el derecho al cuidado infantil para que sea indistintamente reconocido a madres y padres trabajadores y estudiantes, flexibilización del postnatal.

 

4.    Recursos para la Ley de Violencia y los Tribunales de Familia, atención interdisciplinaria para terminar con la violencia hacia las mujeres.

 

5.    Reconocer el valor del trabajo reproductivo que realizan las mujeres mayores igualando las pensiones con los montepíos y desarrollando oferta programática que asegure apoyo al respiro en el cuidado de los demás miembros de la familia.

Fiscalización a Farmacias por distribución PAE

Enviado por Danae Mlynarz Puig el miércoles, 23 septiembre, 2009 a las 11:15
Danae Mlynarz Puig

Hace casi dos años cuando era concejala de Ñuñoa, con el grupo de Mujeres de la Plaza Ñuñoa salimos a fiscalizar las farmacias de la comuna, principalmente en la calle Irarrázaval para constatar si vendían la denominada Pastilla del día después. El resultado que encontramos en esa época fue bastante malo más del 60% no la tenía y los criterios para la venta del producto cambiaban según el local. En esa época la pastilla aún se podía distribuir en los consultorios. Hoy la situación es peor no sólo la pastilla no la tienen las farmacias, que por motivos "valóricos" la niegan a quien la requiera y tenga dinero para comprarla  sino también se ha prohibido su distribución en todo el sistema público de salud haciendo que su acceso sea inequitativo.  

Con los resultados de nuestra fiscalización ciudadana fuimos junto a la Diputada Antonieta Saa a pedirle al Seremi de Salud de la época que intensificará la fiscalización a las farmacias.

Es inaceptable que aún exista un alto número de farmacias que no están vendiendo la “píldora del día después”.

 

El Gobierno ha dado una lucha contra los sectores conservadores de nuestro país para que toda persona tenga acceso a ella, y así respetar el derecho que tienen las mujeres para elegir libremente que hacer con su cuerpo, es claro que las cadenas farmacéuticas no están tomando conciencia del grave daño físico y sicológico que pueden llegar a causar a mujeres y familias que necesitan urgente el fármaco, especialmente cuando hay sucesos delictuales de por medio. Es el caso de la madre de la niña violada en La Reina, que aparte de enfrentar el trauma que implica una situación como esa, tuvo que soportar un burocrático y hasta humillante trámite para que a su hija le suministraran la píldora, ya que no la encontró disponible en ninguna farmacia del sector oriente.

 

Es de esperar que a raíz de este caso la autoridad sanitaria intensifique la fiscalización, para obligar a las cadenas farmacéuticas a contar con un stock del medicamento. Resulta paradójico que las mismas farmacias que se coludieron para perjudicar a miles de clientes con alzas de precios, entreguen argumentos valóricos y éticos para no cumplir con su misión primordial de resguardar la salud pública de la población, poniendo a disposición de la gente todas las alternativas existentes para cumplir con dicha tarea.

 

 

Píldora del día despué

Enviado por Danae Mlynarz Puig el viernes, 17 julio, 2009 a las 12:51
Danae Mlynarz Puig

Afortunadamente para todas las mujeres chilenas, el fallo de la Contraloría General de la República que prohibió a los municipios, consultorios y ONGs distribuir la anticoncepción de emergencia -popularmente conocida como “píldora del día después”-, generó un amplio debate que más allá de las posiciones a favor o en contra, derivó en la presentación por parte del gobierno de un proyecto de Ley para garantizar la distribución gratuita del fármaco de emergencia en todo el sistema público de salud.

Con satisfacción hemos visto que algunos parlamentarios de derecha han entendido que este es un tema de salud pública y justicia social puesto que el verdadero respeto por la Constitución es asegurar a las mujeres la igualdad de acceso a mecanismos de regulación de la fertilidad, ya que diversos estudios internacionales han avalado que el medicamento no es abortivo, porque inhibe la ovulación antes de que exista la fertilización.

Es de esperar que los sectores que persisten con su rechazo a la entrega gratuita de la “píldora del día después” entiendan que con su postura atentan contra todo un esfuerzo país de Protección Social, ya que al negar el acceso a la contracepción de emergencia a los sectores más pobres y vulnerables se profundizan las inequidades sociales que cruzan nuestra nación.

No hay que olvidar que estamos bajo la atenta mirada de la ONU, cuya Comisión de Derechos Humanos hizo en mayo pasado una serie de observaciones a Chile, entre ellas, mejorar de forma transversal la situación de las mujeres en el país, dado que padecemos de discriminación.

8 de marzo: ponderando entre el vaso medio lleno y medio vacio

Enviado por Danae Mlynarz Puig el miércoles, 04 marzo, 2009 a las 12:05
Danae Mlynarz Puig

 

Mis hijas nacieron con una mujer Presidenta de Chile y ese es un cambio cultural muy grande. Creo que aún es temprano para sopesarlo.

Pese a los muchos problemas, este gobierno ha marcado una enorme diferencia, tanto por las políticas públicas que ha impulsado como por los simbolismos que ha acarreado. 

Hoy se ha transversalizado la temática de género en las diversas políticas. Algunas más efectivas que otras, lo importante es que cada nueva política es analizada desde el punto de vista de cómo afecta a las mujeres.

El caso de la reforma previsional es un gran logro. Hasta ahora, la mujer era abordada de dos maneras: O se le consideraba una carga del marido y así se le trataba, como un accesorio al que se le debía algo de misericordia, o se le trataba bajo la óptica de la igualdad legal, pero no real. Los sistemas de pensiones nunca la consideraban en su individualidad propia, con su dignidad, pero considerando también su especificidad, como por ejemplo que tenemos mayor esperanza de vida, que salimos y volvemos del mercado laboral en la época de hijos pequeños, o que el trabajo en casa es un trabajo pesado que merece reconocimiento.

Recuerdo la famosa propuesta de Piñera de pensión para la dueña de casa: Lo que proponía él era que el marido ahorrara en una cuenta aparte para de ahí sacar plata para su pobre mujer.

Pasa en el esfuerzo enorme que se ha hecho en educación pre escolar y las 900 salas cuna por año. Estoy segura que sólo el paso del tiempo logrará dimensionar los alcances de este adelanto.

Y pasa en las políticas de violencia intrafamiliar. Hoy se habla de femicidio porque la Presidenta habló de femicidio. Antes la violencia doméstica era tratada sarcásticamente como “crimen pasional”.        

Y pasa en el trabajo: Por primera vez hemos superado el 40% de participación femenina en la fuerza de trabajo.

En fin, son muchas las políticas, algunas con insuficiencias, otras exitosas.

Pero lo concreto es que siento que la mirada de mujer atraviesa todo el campo de la acción del gobierno. Y eso es lo importante, porque en el fondo, significa que nuestra mirada es la que se ha incorporado al concepto de la política y la política pública.

Como la lucha por los derechos es continúa y a medida que se van alcanzando logros hay que ir avanzando por más, es que no basta con una mirada de solo los logros, sino también el delinear todos los aspectos por los cuales hoy más que nunca debemos seguir luchando.

Aún nos queda mucho que avanzar en el tema cultural, cómo compartimos el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos. Porque para que las mujeres estemos más integradas en el mundo público tenemos que compartir las tareas en el mundo privado y eso sólo lo podemos lograr con un cambio cultural que involucre a hombres y mujeres, ese creo es parte de nuestros nuevos desafíos. Creo necesario ampliar el pos natal a seis meses pero flexibilizar el compartir este beneficio con el padre de la guagua.

La violencia contra las mujeres recrudece y ocupa espacios en los medios de comunicación. Sin embargo, no se ha tipificado el femicidio como crimen de género, y los tribunales no aplican las medidas de resguardo en los casos necesarios.

La anticoncepción de emergencia nos ha sido negada por un fallo del Tribunal Constitucional, a pesar del apoyo social mayoritario a su distribución y nadie puede hacer nada.

Las mujeres ganamos un 30% menos que el salario de los hombres por un mismo trabajo. Accedemos mayormente a trabajos precarios, a menudo sin contrato laboral ni prestaciones sociales. Sin duda seremos las primeras en notar los efectos de la crisis económica mundial.

El aborto terapéutico sigue penalizado, poniendo en riesgo la salud de muchas mujeres en Chile.

La violencia sexual contra mujeres y niñas permanece impune y muchas veces en silencio.

Las Isapres nos cobran el “impuesto al útero” en nuestra edad fértil, transgrediendo nuestro derecho a la salud sexual y reproductiva.

Aún la representación de las mujeres en los puestos de poder es significativamente menor que los hombres. El sistema político nos excluye a todas, y el binominalismo es discriminatorio. De la paridad en el primer gabinete ministerial pasamos a la mínima representación en todos los equipos de los candidatos presidenciales. Y nadie se cuestiona donde están las mujeres. No es que queramos cuotear los comandos solo para ganar poder, sino que queremos que los temas de nuestra realidad de género estén presentes en las políticas públicas y propuestas de país.

El Estado chileno no ha ratificado el Protocolo Facultativo de la Convención sobre todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979) ni ha adecuado la legislación nacional a los instrumentos internacionales de derechos humanos con los cuales se ha comprometido.

El 8 de marzo es nuestro día, sin duda hay que celebrar pero también hay que comprometerse con avanzar en todo lo que aún tenemos pendiente en los derechos de las mujeres en nuestro país y en nuestro espacio inmediato.

 

Danae Mlynarz Puig

25 de Noviembre Día de la No Violencia contra la Mujer

Enviado por Danae Mlynarz Puig el viernes, 21 noviembre, 2008 a las 16:18
Danae Mlynarz Puig

El día 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional por la No Violencia contra la Mujer, en Chile es solo, en los últimos años donde este día ha tenido una mayor importancia desde el punto de vista de la agenda pública y política.

Por su parte la comunidad internacional no reconoció explícitamente las dimensiones de la violencia contra las mujeres a escala mundial hasta diciembre de 1993, fecha en que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Hasta esa fecha la mayoría de los gobiernos consideraba la violencia contra las mujeres como un asunto privado entre particulares, y no un problema generalizado que afecta y conculca gravemente los derechos humanos y requiere la intervención de los Estados como responsables de la protección, prevención, control, detección y sanción de toda forma de violencia por razones de género.

Sin embargo, aún al día de hoy un sin fin de hechos de violencia no son comprendidos ni percibidos por gran parte de la sociedad y es precisamente la propia estructura social quien proporciona legitimidad a esos actos, ya sean perpetrados en la familia o en la comunidad. Pero en todas y cada una de sus múltiples formas, la violencia atenta contra la libertad y los derechos humanos. Algunas cifras entregadas por el Observatorio de Género y Equidad nos señalan que “más de 100 mujeres han sido asesinadas entre el año pasado y éste, de las 108.538 denuncias sobre violencia intrafamiliar efectuadas ante Carabineros de Chile en el 2007, el 90.5% corresponde a mujeres, proporción que se ha mantenido en forma constante desde el 2001, según una investigación realizada por la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior conocida como Frecuencia de denuncias por delitos de violencia intrafamiliar”.

Las principales manifestaciones de violencia contra la mujer son: el homicidio que hoy en Chile queremos tipificar como femicidio, las lesiones, la violación, el abuso y acoso sexual, la trata de personas, la prostitución, el secuestro, la tortura y las diversas formas de discriminación que afectan y menoscaban el ejercicio legítimo de los derechos de las mujeres.

Desde el Estado se ha avanzado en los últimos años se espera para el próximo año contar con 90 Centros de la Mujer para víctimas de la violencia en todo el país, 25 Casas de Acogida que den protección a víctimas que se encuentran en riesgo de muerte bajo un modelo que las recibe a ellas y a sus hijos/as.

Sin embargo, es fundamental la fuerza y la ingerencia que han tenido las campañas de sensibilización desde la Sociedad Civil con “El Machismo Mata” y “Frente a la violencia, no seamos cómplices”.

Para avanzar en combatir la violencia contra la mujer es necesario nuevamente que salgamos a la calle todas y todos, porque este no es un problema de especialistas, ni de mujeres, es un tema que nos importa como sociedad, como comunidad como ciudadanas y ciudadanos.