Mis hijas nacieron con una mujer Presidenta de Chile y ese es un cambio cultural muy grande. Creo que aún es temprano para sopesarlo.
Pese a los muchos problemas, este gobierno ha marcado una enorme diferencia, tanto por las políticas públicas que ha impulsado como por los simbolismos que ha acarreado.
Hoy se ha transversalizado la temática de género en las diversas políticas. Algunas más efectivas que otras, lo importante es que cada nueva política es analizada desde el punto de vista de cómo afecta a las mujeres.
El caso de la reforma previsional es un gran logro. Hasta ahora, la mujer era abordada de dos maneras: O se le consideraba una carga del marido y así se le trataba, como un accesorio al que se le debía algo de misericordia, o se le trataba bajo la óptica de la igualdad legal, pero no real. Los sistemas de pensiones nunca la consideraban en su individualidad propia, con su dignidad, pero considerando también su especificidad, como por ejemplo que tenemos mayor esperanza de vida, que salimos y volvemos del mercado laboral en la época de hijos pequeños, o que el trabajo en casa es un trabajo pesado que merece reconocimiento.
Recuerdo la famosa propuesta de Piñera de pensión para la dueña de casa: Lo que proponía él era que el marido ahorrara en una cuenta aparte para de ahí sacar plata para su pobre mujer.
Pasa en el esfuerzo enorme que se ha hecho en educación pre escolar y las 900 salas cuna por año. Estoy segura que sólo el paso del tiempo logrará dimensionar los alcances de este adelanto.
Y pasa en las políticas de violencia intrafamiliar. Hoy se habla de femicidio porque
Y pasa en el trabajo: Por primera vez hemos superado el 40% de participación femenina en la fuerza de trabajo.
En fin, son muchas las políticas, algunas con insuficiencias, otras exitosas.
Pero lo concreto es que siento que la mirada de mujer atraviesa todo el campo de la acción del gobierno. Y eso es lo importante, porque en el fondo, significa que nuestra mirada es la que se ha incorporado al concepto de la política y la política pública.
Como la lucha por los derechos es continúa y a medida que se van alcanzando logros hay que ir avanzando por más, es que no basta con una mirada de solo los logros, sino también el delinear todos los aspectos por los cuales hoy más que nunca debemos seguir luchando.
Aún nos queda mucho que avanzar en el tema cultural, cómo compartimos el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos. Porque para que las mujeres estemos más integradas en el mundo público tenemos que compartir las tareas en el mundo privado y eso sólo lo podemos lograr con un cambio cultural que involucre a hombres y mujeres, ese creo es parte de nuestros nuevos desafíos. Creo necesario ampliar el pos natal a seis meses pero flexibilizar el compartir este beneficio con el padre de la guagua.
La violencia contra las mujeres recrudece y ocupa espacios en los medios de comunicación. Sin embargo, no se ha tipificado el femicidio como crimen de género, y los tribunales no aplican las medidas de resguardo en los casos necesarios.
La anticoncepción de emergencia nos ha sido negada por un fallo del Tribunal Constitucional, a pesar del apoyo social mayoritario a su distribución y nadie puede hacer nada.
Las mujeres ganamos un 30% menos que el salario de los hombres por un mismo trabajo. Accedemos mayormente a trabajos precarios, a menudo sin contrato laboral ni prestaciones sociales. Sin duda seremos las primeras en notar los efectos de la crisis económica mundial.
El aborto terapéutico sigue penalizado, poniendo en riesgo la salud de muchas mujeres en Chile.
La violencia sexual contra mujeres y niñas permanece impune y muchas veces en silencio.
Las Isapres nos cobran el “impuesto al útero” en nuestra edad fértil, transgrediendo nuestro derecho a la salud sexual y reproductiva.
Aún la representación de las mujeres en los puestos de poder es significativamente menor que los hombres. El sistema político nos excluye a todas, y el binominalismo es discriminatorio. De la paridad en el primer gabinete ministerial pasamos a la mínima representación en todos los equipos de los candidatos presidenciales. Y nadie se cuestiona donde están las mujeres. No es que queramos cuotear los comandos solo para ganar poder, sino que queremos que los temas de nuestra realidad de género estén presentes en las políticas públicas y propuestas de país.
El Estado chileno no ha ratificado el Protocolo Facultativo de
El 8 de marzo es nuestro día, sin duda hay que celebrar pero también hay que comprometerse con avanzar en todo lo que aún tenemos pendiente en los derechos de las mujeres en nuestro país y en nuestro espacio inmediato.
Danae Mlynarz Puig





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