Participación Ciudadana para Transformar

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Chile es uno de los países más desiguales del mundo donde la riqueza está concentrada en unas pocas manos, donde la desigualdad se hace evidente en lo económico, lo social, lo territorial y en lo cultural. También esto se evidencia en la toma de decisiones. Los espacios de acceso a influir en el poder están distribuidos desigualmente.

Rosanvallon (2012) señala que la ciudadanía es una modalidad de expresión de una sociedad de iguales. “En este caso la igualdad se expresa en el modo de una inclusión, de una participación. El ciudadano es considerado bajo las dos formas de aprehender un sujeto: portador de derechos propios y miembro de una comunidad. Esta figura de la igualdad es a la vez del orden de una medida y de una relación”.[1]

Para avanzar en esta ciudadanía debemos progresar en derechos sociales garantizados que nos permitan condiciones de vida de mayor igualdad y dignidad para todas y todos los miembros de esta comunidad, pero también debemos avanzar en el derecho a participar de las decisiones de nuestra comunidad. Para ello es fundamental contar con participación ciudadana.

Llevamos años escuchando conceptos como ciudadanía y participación pero de tanto nombrarlos han perdido contenido. Hoy no solo hay que nombrarlos sino que sustanciarlos.

Queremos ciudadanía para avanzar en igualdad e inclusión y queremos participación para transformar nuestra comunidad. Queremos avanzar para que efectivamente la voz de todos y todas tenga peso en la toma de decisiones sobre aspectos importantes del que hacer nacional.

Para ello primero debemos tener una Constitución Política que sea legítima en su concepción, que contenga la voz de la mayoría, que sea fruto de la deliberación ciudadana y que por supuesto asuma a la participación como un derecho fundamental hoy ausente. En segundo lugar es necesario contar con mecanismos de participación ciudadana que permitan sumar nuestras voces al quehacer público. Entre otros, por ejemplo:

Que existan referéndum, donde todas y todos podamos opinar sobre leyes y temas significativos para el país.

Que los ciudadanos y ciudadanas podamos presentar iniciativas populares de ley, ayudando a nuestros representantes en forma corresponsable en la tarea legislativa.

Que todas las autoridades entreguen cuentas públicas comprensibles y útiles a los ciudadanos y ciudadanas, en un momento adecuado para dialogar sobre ella y proyectar la acción de futuro.

Que se pueda decir en qué invertir el presupuesto comunal y regional a través de presupuestos participativos comunales y regionales.

Que los y las ciudadanas decidamos en forma vinculante el plan regulador comunal de donde vivimos y habitamos. Y que contemos con igualdad de recursos técnicos e informativos para exponer nuestras opiniones a la comunidad sobre este instrumento tan significativo.

Que las evaluaciones ambientales consideren la opinión de los vecinos y vecinas y se asuman planes de compensación y mitigación consensuados. Con una institucionalidad que fiscalice su funcionamiento y cumplimiento en forma efectiva, sancionando en serio cuando no se cumpla.

Que en las elecciones municipales votemos por programas y no sólo por caras y si una vez electos no cumplen podamos revocar su mandato por incumplimiento de programa.

Que exista una Defensoría de las personas que promueva y defienda el cumplimiento de estos derechos ciudadanos en forma autónoma en todos los servicios públicos.

Hoy es el momento, no perdamos la oportunidad de avanzar en democracia. Queremos participación ciudadana para transformar Chile.



[1] Rosanvallon P, “la sociedad de iguales”, Manantial, Buenos Aires, 2012.

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Thanks very interesting blog!
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