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Una Revolución Democrática, parte I

Enviado por Danae Mlynarz Puig el martes, 06 abril, 2010 a las 16:56
Danae Mlynarz Puig

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Cada vez me convenzo más que el problema de los partidos políticos en Chile hoy es el de la falta de democracia interna. En una reunión partidaria hace muy poco un amigo dijo: “nuestro partido no puede pregonar sobre la democracia si no la práctica internamente”.

El tema hoy a mi juicio, no tiene que ver con cambio generacional, sino más bien con cambio en las prácticas políticas. Da lo mismo la edad de las y los dirigentes si las prácticas con las que hacen política siguen reproduciendo “formas de hacer las cosas” que terminan por separar a la militancia de sus dirigentes y a la ciudadanía de los partidos políticos.

Aquí no se trata de pontificar, sino de cómo aprovechamos la desgracia de haber perdido el gobierno en una oportunidad para dialogar y buscar nuevas formas de hacer las cosas que nos permitan crecer en democratización y lograr cumplir con los objetivos que como dice Sartori tienen los partidos políticos, que permite distinguirlos de otras organizaciones de la vida social, los define como cualquier grupo político que se presenta a elecciones y que puede colocar mediante ellas a sus candidatos en cargos públicos. En esta definición acota el qué y el cómo de estos grupos políticos. El qué, está dado por el fin de llegar al poder ocupando los cargos de dirección del sistema político. El medio utilizado para conseguir este objetivo son las elecciones. Sartori desarrolla tres premisas claves que posibilitan entender correctamente la naturaleza esencial de los partidos políticos:

  • Los partidos políticos no son facciones
  • Los partidos políticos son parte de un todo
  • Los partidos políticos son conductos de expresión

De esta forma, Sartori destaca la diferencia profunda entre los partidos contemporáneos y otros grupos que han buscado conseguir el poder. En primer lugar afirma que una facción siempre es negativa e innecesaria y por ello evaluada como un mal, al contrario de los partidos que se dice son necesarios. Las facciones sólo son la expresión de conflictos personales, de un comportamiento que valora al yo y desprecia lo público. Por esto el combate entre ellas es solo una lucha por obtener prebendas, sin considerar el bien común, el interés general, o los fines del conjunto social, esta es la diferencia profunda entre los objetivos de una facción y de un partido político.

El político de partido y su comportamiento debe ser diferente de su motivación personal, el fin último debe ser el bien común. Ello porque los partidos son instrumentos legalmente constituidos para lograr beneficios colectivos y no privados, debiendo vincular al conjunto del pueblo o sociedad al sistema político, situación que no hacen las facciones.

Los partidos políticos son órganos funcionales, que cumplen ciertos fines y objetivos generales, lo que no son ni hacen las facciones. Ello ocurre porque un partido es parte de un todo a cuyos fines debe servir.

Por otra parte, Dalh señala que los partidos son instrumentos mediadores entre la sociedad y el Estado que realizan una función expresiva. La idea de función expresiva tiene relación con que los partidos son algo más que una voz de la sociedad porque comunican exigencias respaldadas por una presión política, sin duda que los partidos políticos además de expresar, también canalizan. Los partidos pretenden organizar la caótica voluntad pública, agregan y seleccionan intereses y preferencias, incluso se puede aceptar que los partidos forman la opinión pública y a veces la manipulan, sin embargo, en regímenes democráticos estas fuerzas políticas deben considerar más a la Sociedad que al Estado.

Para cumplir con estos objetivos sin duda que los partidos deben contener una ideología, un principio, un programa pero resulta clave la forma en la cual se organizan.

Hoy no somos un partido de gobierno. No contamos con el aparato estatal. No tenemos Presidenta, ni Ministros, ni Subsecretarios, ni Jefes de Servicios, ni Seremis. No definimos las políticas públicas en general. Pero si tenemos representantes, que se encuentran en el Senado, la Cámara de Diputados, los Gobiernos Regionales, los Alcaldes y Alcaldesas y los y las concejales.

Su rol no es solo representar a quienes los han elegido, intentando plasmar nuestros idearios en su accionar político. Sino que también el realizar un trabajo de conducción de la base partidaria en cada uno de los territorios donde se encuentran, en conjunto con nuestros representantes internos: la mesa del partido, el comité central, los regionales y los comunales.

Si queremos construir oposición tenemos que actuar coordinadamente y también responsable y respetuosamente con nuestra militancia.

Realizar ampliados donde se discuta, se converse, se dialogue la política que se pretende implementar en los diversos espacios.

¿Hace cuanto tiempo que el concejal de su comuna no convoca junto a la mesa comunal a un ampliado para dar cuenta de lo que esta sucediendo en la política comunal y sumar las energías de la militancia a dicha tarea?

No sería necesario que en este contexto de reconstrucción pos terremoto todo se hiciera en forma más coordinada y democrática.

No sería necesario que en vez hacer un conclave de la Concertación con invitaciones definidas y donde se pretende dejar fuera a nuestros representantes comunales para hablar de la “reconstrucción” se hiciera en cada comunal una jornada para reflexionar de las razones de la derrota. Para luego hacer jornadas regionales y terminar con un amplio encuentro nacional de toda la Oposición.

Necesitamos construir espacios de reflexión, de compartir un diálogo, con responsabilidad y respeto. No sacamos nada con esconder la mugre debajo de la alfombra.

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Lo que falta

Enviado por Eduardo el miércoles, abril 07, 2010 a las 17:38
Eduardo

Felicito tu iniciativa. Efectivamente no es un tema de generaciones, sino de prácticas. El cónclave me suena como la etimología lo indica, a puertas cerradas, bajo llave. Una reunión entre iguales.

Saludos

edo.


Gracias por tu comentarios, entonces ...

Enviado por el miércoles, abril 07, 2010 a las 17:42
Danae Mlynarz Puig

Gracias por tu comentarios, entonces hay que darle a la conversa de qué es lo que queremos,

saludos

Danae


extraña coincidencia

Enviado por samuel el jueves, abril 08, 2010 a las 11:56
samuel

Hace poco estuve con un compañero, al que le manifesté mi desencanto y desafeccion con el p y algunos militantes, antes durante y después de la derrota electoral, a proposito de ciertos procederes, compartiendo algunos de los juicios vertidos en su columna y al twitter de marcelo diaz que proponía debates abiertos le señale que me parece correcto siempre que se parta de principios socialistas para llegar a objetivos socialistas, toda vez que la situación en la cual estamos  parece lógica la consecuencia de la falta de debate interno, de vinculación social y partidaria, de vida de partido y de formas democráticas y de actuaciones coherentes de los militantes con los principios que se dice profesar, sino partimos de eso de una rectificación de forma y de fondo sobre la base de ciertos principios, cualquier cosa que hagamos no tiene destino, discusión fraterna pero con altura, sino sera un asambleísmo y catarsis colectiva solamente y un triste espectáculo para nuestro sufrido pueblo. 


Percibo en los partidos políticos ...

Enviado por José Becerra el domingo, abril 11, 2010 a las 20:15
José Becerra

Percibo en los partidos políticos de oposición, y en especial en nuestro PS, una excesiva preocupación por repartirse las cuotas de poder sobrantes. Cuotas de poder que ademas representan un sistema que ha estado lejos de ser el optimo en términos de las generación de condiciones para el sector de que decimos representar.

Viene siendo la hora de olvidarse un poquito del diseño de cupulas o de este u otro espacio directivo y comenzar a bajar hacia la base social. para cooperar en la reconstrucción del tejido social. El hecho que este no exista es lo que ha posibilitado el triunfo de la derecha.


El ciudadano

Enviado por el lunes, abril 12, 2010 a las 18:10
Poli Grant

El partidismo, sin un trabajo estructurado desde la base social, desde el sujeto mismo que vive el cada día, es un grupo de dirigente sin dirigidos, con infulas de poder, pero que en realidad se basa en la fantasía.

Lamentablemente creo, que el ciudadano común, poco tiene ya de ciudadano, entendido éste como aquel que aporta, construye, esgrime y problematiza en torno al bien común, que se organiza desde lo básico, desde la familia, el barrio, la junta de vecinos, creo que estas instituciones hoy ya no existen, la preocupación por el otro, la empatía por el vecino, la reflexion en torno temas de interes, está oculta bajo una capa de individualismo, de desencanto, de desidia y hastio.

Señores, es esa capa pegagosa es a la que debe apuntar el trabajo de los partidos, a crear ciudadania, a intalar el debate en la gente común y corriente a crear organizaciones sociales, a despabilar a aquellos que creen (porque se lo dijeron, no por un trabajo reflexivo) que por ser empresario se es buen presidente.

Buen trabajo el que tienen por delante!!!!


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