Afortunadamente
para todas las mujeres chilenas, el fallo de la Contraloría General
de la República
que prohibió a los municipios, consultorios y ONGs distribuir
la anticoncepción de emergencia -popularmente conocida como “píldora del día
después”-, generó un amplio debate que más allá de las
posiciones a favor o en contra, derivó en la presentación por parte del
gobierno de un proyecto de Ley para garantizar
la distribución gratuita del fármaco de emergencia en todo el
sistema público de salud.
Con satisfacción hemos visto que algunos
parlamentarios de derecha han entendido que este es un tema de salud pública y
justicia social puesto que el verdadero respeto por la Constitución es asegurar
a las mujeres la igualdad de acceso a mecanismos de regulación de la fertilidad,
ya que diversos estudios internacionales han avalado que el medicamento no es
abortivo, porque inhibe la
ovulación antes de que exista la fertilización.
Es de esperar que los sectores que persisten con su
rechazo a la entrega gratuita de la “píldora del día después” entiendan que con su postura atentan contra todo un
esfuerzo país de Protección Social, ya que al negar el acceso a la
contracepción de emergencia a los sectores más pobres y vulnerables se
profundizan las inequidades sociales que cruzan nuestra nación.
No hay que olvidar que estamos bajo la atenta mirada
de la ONU, cuya
Comisión de Derechos Humanos hizo en mayo pasado una serie de observaciones a
Chile, entre ellas, mejorar de forma transversal la situación de las
mujeres en el país,
dado que padecemos de discriminación.
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