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Comisión Mujer, maternidad y trabajo

Enviado por Danae Mlynarz Puig el lunes, 21 junio, 2010 a las 17:17
Danae Mlynarz Puig

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Durante la campaña presidencial de 2009 las candidaturas de Eduardo Frei y de Sebastián Piñera nos prometieron a las mujeres poder contar con un post natal de seis meses.  Fue una promesa de campaña que en su momento nadie cuestiono.

Una vez en el gobierno el Presidente Piñera formó una comisión presidencial conformada por 14 expertos que en plazo de 3 meses con fecha límite 30 de julio deberá entregar una propuesta para “modernizar íntegramente la legislación laboral de la protección maternidad en Chile con tres objetivos fundamentales:

  1. Que  garantice el mejor cuidado de nuestros hijos
  2. Desligue el costo de la maternidad de la contratación de mujeres y le permita la integración real de ella en el mundo del trabajo remunerado formal.
  3. Aumentar la corresponsabilidad de padre y madre en el cuidado de los hijos y facilitar una mayor conciliación entre familia y trabajo para los hombres y mujeres en nuestro país.

Esto no es una comisión de post natal, el desafío es modernizar íntegramente la legislación laboral de protección a la mujer que nos permitirá dar un gran salto como país en el cuidado de nuestros hijos y familias así como poder contar con el aporte de miles de mujeres, especialmente las más vulnerables, en el crecimiento y desarrollo de nuestro país” [1]. Las principales normas que serán analizadas son:

  1. La revisión del pre y post natal.
  2. Permiso por enfermedad del hijo.
  3. Revisión del artículo 203 del código de trabajo que carga el costo de las salas cunas a la mujer.
  4. Derecho a dar alimento a los hijos.
  5. Fuero maternal.

El viernes 11 de junio la Ministra del Sernam a quien le corresponde encabezar este proceso señala en diversos medios que es imposible contar con un post natal de 6 meses en Chile, echando por tierra las promesas de campaña y el rol de la comisión presidencial que aun se encuentra trabajando y que además, supuestamente escuchará a diversas organizaciones para formar sus propuestas.

Esta claro que el tema en cuestión no es un tema fácil, al contrario es una problemática en la cual confluyen diversas aristas y muchos intereses. Para ordenarlo creo que lo esencial es priorizar los intereses y luego evaluar como se hace efectivo.

Si estamos hablando de una política pública, por supuesto que el interés superior es que beneficie a toda la sociedad y no al bolsillo de los empresarios como primera medida a despejar y desde ese supuesto creo que la priorización debería ser la siguiente: 

  • La fecundidad en Chile muestra una intensa caída de la tasa de natalidad, alcanzando a 1,9 hijos por mujer. Cifra que se encuentra por debajo de la llamada “tasa de reposición”, es decir; de lo necesario para renovar la población actual (2,1 hijos por mujer). Esto nos da la señal que frente al envejecimiento de nuestra población tenemos que dar claras señales a favor de la maternidad en general, y no solo frente a las mujeres que trabajan remuneradamente (que representan alrededor del 40%). Porque las otras, la mayoría tampoco están teniendo hijos y también realizan un trabajo que si bien no se le ha puesto remuneración representan un ahorro significativo para sus familias el contar con su aporte en el trabajo doméstico y de cuidado. Por tanto, el ubicar esta temática solo desde la perspectiva del código del trabajo es un error. Y la primera medida de prioridad social para promover la maternidad debería ser la existencia de un subsidio a la maternidad durante un periodo de al menos un año.
  • Los niños y niñas no tienen voz, en el último tiempo han surgido una serie de estudios que ratifican la importancia no sólo de la lactancia materna, si no del cuidado que se le brinda a los niños y niñas durante los primeros meses de vida es sustancial para definir sus conductas y capacidades futuras. No es sólo que el niño o niña pueda recibir leche materna o que su madre este en su casa sino que durante ese periodo el menor reciba afecto y los cuidados necesarios. Por tanto, no sólo hay que priorizar un post natal de 6 meses o de mayor presencia de la madre en el hogar sino que brindar los elementos de apoyo para que esa madre sepa y pueda cumplir su rol de la mejor forma posible. Extender el periodo de cuidado post natal de la madre trabajadora y mejorar las redes de apoyo existentes en beneficio del cuidado al niño y apoyo a la madre.   
  • Los derechos de las mujeres trabajadoras en Chile son pocos al compararlos con los existentes en otros países pero han sido fruto de luchas significativas, ninguna medida que se tome puede significar un retroceso en lo que ya existe. Por tanto, hablar de rebajar el pre natal hoy para hacerlo flexible y correr las semanas al post natal  no es justo a menos que la guagua nazca antes y esas semanas que hoy se pierden podrían traspasarse. Impedir que el permiso por enfermedad del niño menor de un año sea reducido. Ratificar la consigna ningún paso atrás frente a los derechos ya obtenidos.
  • Debemos avanzar en protección de las mujeres trabajadoras, sabemos que hoy un 40% de las mujeres trabaja remuneradamente, sin embargo, aproximadamente la mitad de ellas lo hace en el mercado informal, sin contrato de trabajo y por tanto, sin ningún beneficio social. Avancemos en equidad social, formalicemos el empleo femenino. Una forma, de lograr este objetivo es que ciertas prestaciones que hoy las asumimos solo las mujeres sean enfrentadas por hombres y mujeres, es decir, por la sociedad, de una manera de corresponsabilidad frente a un tema tan significativo como es la reproducción. Que toda empresa que cuente con más de 20 trabajadores y trabajadoras tenga obligación de entregar derecho a sala cuna a los hijos e hijas de sus trabajadores sin importar el sexo del empleado.
  • Dentro de las acciones a seguir se debe considerar la incorporación de los hombres con mayor fuerza en las tareas de crianza de los hijos y por tanto, sería necesario que se compartiera la posibilidad de extender el post natal y se distribuyeran los tiempos junto con el padre del menor. De esta forma, avanzamos en cambiar ciertos patrones culturales y hacemos responsables de la crianza también a los padres.

Creo que otro mundo es posible, donde la sociedad toda asuma el costo y la responsabilidad de la reproducción. Donde este tema se hable desde todas sus aristas y no sólo desde una mirada economicista, donde relevemos algunos roles privados que ejercemos las mujeres como sustanciales para el desarrollo social y que afirmemos que es necesario que más mujeres ingresen al mundo laboral si quieren hacerlo porque de esa forma mejoraran su calidad de vida y las de sus familias. Pero ese empleo no puede ser cualquier empleo sino que un empleo formal que entregue derechos, un empleo decente.



[1] www.comisionmujertrabajoymaternidad.cl

 

Compañeros y Compañeras:

Enviado por Danae Mlynarz Puig el lunes, 07 junio, 2010 a las 14:20
Danae Mlynarz Puig

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Soy Danae Mlynarz Puig, Asistente Social y Cientista Político. Magíster en Política y Gobierno. Fui Concejala de la comuna de Ñuñoa entre el 2004 y el 2008 representando al Partido Socialista y ese último año fui candidata a Alcaldesa representando a la Concertación, intentando entregar democracia y participación ciudadana al espacio local.

Soy socialista y me siento orgullosa de haber trabajado en la campaña de la Presidenta Michelle Bachelet desde el primer día y en su gobierno como Defensora Ciudadana.

He sido una militante de base disciplinada, pura y sincera, comprometida con mi comuna. Desde ese espacio he ejercido mi militancia. Y desde los puestos de representación que he desempeñado siempre he actuado con coherencia buscando la participación de las personas, ampliando los espacios de democracia y transparencia. Creo que otro mundo es posible, donde avancemos en democratización y participación real de los ciudadanos.  Donde tengamos un estado de protección social, con educación pública de calidad y una serie de derechos garantizados. Donde los ciudadanos hagan valer con fuerza sus derechos pero también tengan claro sus deberes. Creo que la política puede y debe ser sana, más transparente y en pos de los intereses colectivos, más que del poder económico.

Hoy nuestro partido necesita una Revolución Interna para llevar a cabo las transformaciones que el contexto nacional actual impone. Una revolución de izquierda socialista. Una revolución democrática en su seno, que reponga el valor de la militancia, que recupere el vigor de nuestra institucionalidad, que permita construir una institución poderosa; no un partido de caudillos o jefes tribales, sino un partido fuerte, convocante, con una significativa inserción ciudadana, con legitimidad social, consecuencia y fidelidad con las causas populares de mayor justifica social.

Un PS que reivindique su capacidad crítica y convoque a la militancia a decidir, que devuelva el poder a los miles de militantes socialistas que sienten que el partido no les escucha o no tiene espacios para el debate y la reflexión de ideas.  Un partido en el que las corrientes de opinión sean eso y no aparatos de control partidario, responsables del secuestro de la democracia interna, donde los militantes se sienten en la mesa de las decisiones internas.

Un PS que vuelque su energía en la sociedad para transformar a Chile en un país justo, solidario, fraterno y más democrático. Por eso decimos que el PS debe recuperar su carácter de partido revolucionario para retomar la causa popular de los trabajadores y trabajadoras de Chile con los ejemplos de Allende y Bachelet.

La derrota de la Concertación en las últimas elecciones, nos obliga a cambiar nuestra manera de ver y hacer política. Para ello es necesario desarrollar un trabajo de reflexión interna participativa que permita develar las razones fundamentales de nuestra derrota electoral. Considerando los avances que hemos realizado en estos 20 años, pero también visualizando en forma franca nuestras deudas. 

Como socialistas del siglo 21 nos parece fundamental revisitar nuestra identidad ideológica y renovar nuestra propuesta para Chile. Nos impulsa el reconocernos como parte de un partido portador de crítica social, amante de las grandes transformaciones y reformas igualitarias, apegados al ideal de justicia y libertad, apasionados por la democracia, a partir de una acción decidida por los más desfavorecidos por el capitalismo, que lucha por la paridad de género y la sostenibilidad de nuestro medioambiente. Y sobretodo, por un partido que incluya el principio de la solidaridad y la fraternidad.

Sólo con esa visión clara nuestro partido estará en condiciones de convocar a nuevos actores sociales para reconquistar el apoyo mayoritario de los chilenos y las chilenas, volver a abrir las grandes alamedas e impulsar la reinserción del Partido en el movimiento social.  Desde esa fortaleza y coherencia interna podremos concebir la necesaria política de alianza electoral para hacer carne nuestro ideario político, pero primero estamos llamados a reconstruirlo internamente y en forma participativa donde la voz de todas y todos los socialistas sea importante.

Nuestro anhelo es contribuir a hacer del PS un partido potente, vivo y democrático. Con convicciones socialistas profundas, que mire su historia con legítimo orgullo y que no pierda nunca de vista la razón de su existencia: “ser la expresión política de los trabajadores manuales e intelectuales, de la técnica, de la ciencia y de la cultura y de todos los hombres y mujeres que aspiran a una sociedad socialista, es decir, igualitaria, libertaria y fraternal”. Que siga siendo “un partido popular y de izquierda, autónomo, democrático y revolucionario, en tanto persigue un cambio social profundo”.

 Danae Mlynarz Puig

Candidata al Comité Central por la Región Metropolitana

Necesitamos proteger a todas las familias e incrementar la natalidad con Protección Social

Enviado por Danae Mlynarz Puig el martes, 01 junio, 2010 a las 11:28
Danae Mlynarz Puig

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Hace pocos días los parlamentarios de derecha mostraron la propuesta "Chile es una familia",  argumentando "Observamos un germen de crisis en la familia chilena", entre algunas medidas se encuentran un bono para los cónyuges que contraigan matrimonio por primera vez (como ejemplo se habla de 100 mil pesos); premiar la estabilidad del matrimonio (también como ejercicio se proponen 100 mil pesos por 10 años, 250 mil por 25 años y 500 mil por 50 años); bonos por cada hijo nacido, pagados de inmediato a la mujer, y hasta programas de luna de miel vía Sernatur. Esta perspectiva fue ratificada en el discurso del 21 de mayo por el propio Presidente Piñera al proponer el bono “bodas de oro”.

La fórmula también considera el pago de una remuneración mensual a aquellas mujeres que decidan quedarse al cuidado de sus hijos y la creación de incentivos monetarios y no monetarios a aquellos matrimonios que se hacen cargo del cuidado de adultos mayores. Dos formatos de ayuda se manejan ante el nacimiento de un hijo: el depósito de 5 UF en una AFP, banco o institución financiera, para ser entregado cuando cumpla 18 años, y la concentración de esos recursos en la educación.

Sin duda llama la atención que se hable de que “Chile es una familia”, puesto que la realidad social de nuestro país nos muestra que en Chile conviven muchos tipos de familias y durante los últimos años hemos avanzado en  modificar ese tipo de estereotipos en la educación formal como para caer en semejante retroceso. Por otro lado, la política social planteada sólo involucraría a aquellas parejas casadas formalmente, por tanto, la política pública estaría discriminando las opciones privadas de los ciudadanos y ciudadanas que deciden vivir y formar familias de otra forma.

Es una política pública completamente conservadora que intenta mantener a las mujeres en los hogares al cuidado de los hijos e hijas y adultos mayores, recluyéndolas en el espacio privado y sin cuantificar el aporte del trabajo doméstico a la economía nacional en términos reales.

Si bien los resultados de la encuesta bicentenario de la Universidad Católica y Adimark señalan que la fecundidad en Chile muestra una intensa caída de la tasa de natalidad, alcanzando a 1,9 hijos por mujer. Cifra que se encuentra por debajo de la llamada “tasa de reposición”, es decir; de lo necesario para renovar la población actual (2,1 hijos por mujer). Estas medidas no se hacen cargo de la diversidad de las familias para propender a una política integral de incremento de la natalidad en Chile.

Puesto que las principales razones expuestas en la encuesta por las mujeres para no tener más hijos son de orden económico, bastante obvias asumiendo el incipiente Estado de Protección Social existente en nuestro país, por tanto, la sorpresa de los resultados no parece tal:

  • Tener hijos hace más difícil que la mujer trabaje 53%,
  • Los niños son difíciles de mantener 51%

Tener hijos hace más difícil que la mujer trabaje, precisamente por esta premisa Chile presenta las menores tasas de inserción laboral de la mujer de América Latina. A pesar de que sabemos que el ingreso femenino es fundamental para salir de la pobreza, así como también vivimos el que tener hijos y trabajar tiene una serie de cortapisas partiendo por un pos natal breve, la discriminación en las Isapres, las jornadas de las salas cunas y jardines infantiles no acordes con la realidad laboral, a pesar de lo que avanzó el gobierno de la Presidenta Bachelet en aumentar su cobertura aún tenemos importantes trabas en relación a los horarios de atención y a sus costos asociados a las mujeres de clase media.

Los niños son difíciles de mantener, sin duda que la vida tiene un costo, el tema es quien se hace cargo de él. En una sociedad de desigualdades como la nuestra donde obtener prestaciones de calidad y oportunidades tiene un costo que es asumido directamente por las familias, las que en esta sociedad de riesgos como señala Beck están menos dispuestas a asumir costos que no saben si podrán sustentar en el tiempo.

Como se puede observar las razones son de orden económico. Lo mismo se puede apreciar cuando se consulta por las razones para contar con familias pequeñas, donde la que obtiene mayoritariamente la primera mención es de orden material: Es mejor tener pocos hijos, pero darles una educación de calidad 77%.

Este resultado ratifica el anterior, la principal forma de asegurar oportunidades a futuro a nuestros hijos e hijas es a través de una buena educación y sabemos que en el Chile desigual de hoy esa buena educación existe prácticamente sólo a un alto costo.

El corolario de los datos anteriores termina con la siguiente consulta ¿Usted considera que Chile es una sociedad que apoya a las mujeres para tener hijos o que no las apoya? Donde sólo un 29% afirma que se las apoya en contraposición con un 43% que afirma que no.

Frente a esta última pregunta del apoyo de Chile a la maternidad y su negativo resultado se obtiene la última obviedad y el desafío para futuro. Lo primero es que Chile no apoya a la maternidad no sólo porque la lógica de libre mercado no tiene porque hacerlo, o porque las incipientes medidas de protección social no llegan a hacerse cargo de ello, sino también, porque no hablamos de cómo compartimos la maternidad como sociedad, como país. Donde el Estado tiene un rol esencial, este no es un tema sólo de las familias, o de las mujeres. No es un problema individual. Sino que es un tema societal, el Estado debe asumir un rol en la protección social mayor, así como también incentivar cambios culturales que permitan que los hombres y mujeres que conforman esta sociedad compartan sus roles en el cuidado de los hijos e hijas y de las tareas domésticas, y no asumir respuestas conservadoras y discriminadoras que estereotipan a las familias como una sola compuesta por papá, mamá e hijos debidamente casados con libreta y para toda la vida.