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Compañeras y compañeros;
Les
escribo para agradecer la confianza que muchos de ustedes depositaron en mi,
apoyando mi candidatura al Comité Central por la Región Metropolitana.
He sido electa y además formo parte de la Comisión Política.
Ahora comienza el trabajo en serio y es donde necesitamos ser
muchos y muchas los que tengamos ánimo para lograr que nuestro partido este a
la altura de las circunstancias.
Que
logremos hacer el análisis de la pérdida del gobierno y que cada uno asumamos
nuestras responsabilidades.
Que
no nos olvidemos de dialogar con la ciudadanía, tomando y poniendo nuestros
temas en la agenda pública: la justicia social, las responsabilidades sociales,
la igualdad, la ampliación de derechos para trabajadores y trabajadoras,
mujeres y minorías sexuales. La sustentabilidad medioambiental, el resguardo de
derechos para los consumidores, la defensa de los derechos humanos y las
libertades individuales, entre otros.
Así como también, en avanzar en las reformas internas necesarias para
hacer de nuestro partido un espacio completamente democrático. Un PS que reivindique
su capacidad crítica y convoque a la militancia a decidir, que devuelva el
poder a los miles de militantes socialistas que sienten que el partido no les
escucha o no tiene espacios para el debate y la reflexión de ideas. Un partido en el que las corrientes de
opinión sean eso y no aparatos de control partidario, donde los militantes se
sienten en la mesa de las decisiones internas. Donde realicemos la necesaria
limpieza de los padrones, articulemos el trabajo de base y elijamos a nuestros
candidatos a través de primarias.
Tenemos la oportunidad del congreso partidario para
revisitar nuestra identidad ideológica y renovar nuestra propuesta para
Chile. Nos impulsa el reconocernos como parte de un partido portador de
crítica social, amante de las grandes transformaciones y reformas igualitarias,
apegados al ideal de justicia y libertad.
Es necesario que nuestro partido este en
condiciones de convocar a nuevos actores sociales para reconquistar el apoyo
mayoritario de los chilenos y las chilenas, volver a abrir las grandes alamedas
e impulsar
la reinserción del Partido en el movimiento social. Desde esa fortaleza y coherencia interna
podremos concebir la necesaria política de alianza electoral para hacer carne
nuestro ideario político, pero primero estamos llamados a reconstruirlo
internamente y en forma participativa donde la voz de todas y todos los
socialistas sea importante. Nuestra política de alianza debe ser amplia sumando
a toda la izquierda y manteniendo al centro si no jamás será posible recuperar
el gobierno.
Muchas gracias por confiar
en mi, espero representarlos lo mejor posible y que hagamos un política
partidaria llena de participación, para ello siempre, estaré disponible,
Un abrazo fraterno


La Comisión Presidencial Mujer, Trabajo y Maternidad acaba de entregar al Presidente Piñera una propuesta que no satisface el compromiso de campaña de extender a 6 meses el permiso post natal. Esta imposibilidad de cumplir con la palabra empeñada, ya la habían adelantado la ministra del SERNAM y la senadora Lily Pérez.
Sin embargo, cuando el Presidente recibe la propuesta ayer con su cara llena de felicidad señala que la comisión ha logrado extender el post natal tal como lo comprometió en campaña. Por más que sumo y calculó, no logro llegar a esa cifra: 6 meses son, al menos, 180 días. Por lo tanto, lo obvio es que no se satisface el compromiso contraído.
Dentro de las propuestas de la comisión se pueden señalar:
Ampliar el post natal a padres y madres. La Comisión propone no modificar el actual post natal, pero ampliar el período de descanso mediante una nueva modalidad: “Permiso Postnatal Parental”, al que puedan acceder tanto las madres como los padres (alternativamente, a elección de la familia). Este permiso se debiera iniciar cuando termina el actual postnatal de la madre (84 días). Además, debiera ser flexible y adaptable según las necesidades de cada familia, pudiendo ser utilizado a jornada completa o media jornada de al menos 6 semanas (42 días).
No modificar el pre natal, pero flexibilizarlo. La Comisión propone que el permiso se mantenga en 6 semanas. Sin embargo, se abre a la posibilidad de flexibilizarlo para que las madres que así quisieran puedan postergar hasta un máximo de 15 días el inicio del prenatal, pasando esos días al post natal en jornada completa o media jornada.
La Comisión propone extender el permiso para los padres adoptivos de 12 semanas si el niño o niña es menor de dos años y de dos meses si es mayor a dicha edad, desde que se conceda la tuición o cuidado personal del niño.
Aumento de cobertura. La Comisión propone aumentar la cobertura de los permisos y subsidios maternales a todas las mujeres que hayan tenido una actividad laboral acreditada durante un período mínimo en el año anterior a producirse el embarazo.
¿Derechos a sala cuna? La Comisión propone derogar el artículo 203 del Código del Trabajo, que establece el derecho a salas cunas para mujeres que trabajan en empresas con veinte o más trabajadoras (con cargo al empleador) y establecer el derecho a salas cuna para todos los hijos de las madres y padres trabajadores, y así garantizar el acceso a cuidado infantil. Esto, a través de una modalidad subsidiada por el Estado para todos los menores de dos años cuyos padres y madres pertenezcan a la fuerza de trabajo y deseen hacer uso de esta opción con un sistema de pago tripartito entre Estado, empleadores y familia.
En términos generales, hay que reconocer ciertos avances para las madres trabajadoras, los padres y los niños y niñas. Especialmente beneficioso parece el hacer corresponsables de la crianza a los padres.
Sin embargo, lo que se observa, sobre todo, es una serie de mecanismos que no terminan de convencernos, que soslayan promesas no cumplidas, que presentan vaguedades y que peligrosamente flexibilizan o conculcan derechos ya ganados. Esto, hay que decirlo con claridad, siempre será considerado un retroceso en las luchas ciudadanas.
¿Y las madres que no trabajan remuneradamente?
Frente al envejecimiento de nuestra población y la baja tasa de fecundidad, tenemos que dar señales en favor de la maternidad en general, y no solo frente a las mujeres que trabajan remuneradamente (que representan alrededor del 40%). Porque las otras, la mayoría tampoco están teniendo hijos y también realizan un trabajo que si bien no se le ha puesto remuneración representan un ahorro significativo para sus familias el contar con su aporte en el trabajo doméstico y de cuidado. La propuesta de la comisión avanza en aumentar la cobertura de las mujeres trabajadoras que podrán hacer efectivo este derecho, pero no se pronuncia respecto de otras mujeres. Una medida que no consideró la comisión para promover la maternidad y existe en algunos países es la existencia de un subsidio a la maternidad durante un periodo de al menos un año.
¿Derechos flexibles?
Los derechos de las mujeres trabajadoras en Chile son pocos al compararlos con los existentes en otros países, pero han sido fruto de luchas significativas. Ninguna medida que se tome puede significar un retroceso en lo que ya existe. El flexibilizar un derecho entrega facilidades para muchos abusen o presionen para que no sean conculcados de la manera que las futuras madres quieran, sino que estén sujetos a presiones del empleador.
Parece positiva la propuesta de la comisión de suprimir el artículo 203 del Código del Trabajo que fija la obligación de salas cunas solo para empresas que tengan contratadas a mas de 20 mujeres, lo que sin duda puede frenar la empleabilidad femenina. Pero de lo que de verdad se trata es de avanzar en proteger a todas las mujeres trabajadoras, no sólo a las empleadas formalmente. Aproximadamente la mitad de las mujeres que trabajan remuneradamente, lo hacen en el mercado informal, sin contrato de trabajo y por tanto, sin ningún beneficio social. Entregar a ellas prestaciones sociales implica pensar solidariamente como sociedad, asumir que los hijos son necesarios para la sociedad completa y no sólo un asunto privado, cuyos costos son también privados.
Una propuesta deseable en este sentido, sería que todas las empresas que cuenten con más de 20 trabajadores - de cualquier sexo – tengan obligación de proveer derecho a sala cuna para sus empleados. La comisión propone que este derecho no sea con cargo al empleador, sino que el pago sea tripartito (padres/madres, Estado y empleadores). Este tipo de ideas hay que evaluarlas con cuidado, puesto que pueden representar un alto costo para las clases medias. Afortunadamente, los sectores vulnerables están protegidos con las salas cunas de JUNJI e Integra, que no tienen costo y que, esperamos, cuenten con extensión horaria para posibilitar que las madres lleven a sus hijos y puedan seguir trabajando.
Sumando y restando, lo que queda claro es que las propuestas son insuficientes en sus alcances y, sobre todo, en cómo se define el tipo de sociedad que necesitamos y qué estamos dispuestos a hacer solidariamente para dar a cada quien lo que le corresponde, para fomentar verdaderamente la familia y no quedarnos en el discurso. Es hora de preguntarse quién debería estar en el núcleo de todas estas medidas. Porque si hablamos de políticas públicas, el interés superior es el que beneficien a toda la sociedad –asumiendo las responsabilidades y costos de esa opción común - y no que se limiten, considerando ante todo el bolsillo de los empresarios. Lo curioso de todo esto es que el bien superior debería ser el del niño y niña, pero poco y nada se ha hablado de ellos y sus necesidades en este debate.

Durante
la campaña presidencial de 2009 las candidaturas de Eduardo Frei y de Sebastián
Piñera nos prometieron a las mujeres poder contar con un post natal de seis
meses. Fue una promesa de campaña que en
su momento nadie cuestiono.
Una
vez en el gobierno el Presidente Piñera formó una comisión presidencial conformada
por 14 expertos que en plazo de 3 meses con fecha límite 30 de julio deberá
entregar una propuesta para “modernizar íntegramente la legislación laboral de
la protección maternidad en Chile con tres objetivos fundamentales:
- Que garantice el mejor
cuidado de nuestros hijos
- Desligue el costo de la
maternidad de la contratación de mujeres y le permita la integración real
de ella en el mundo del trabajo remunerado formal.
- Aumentar la
corresponsabilidad de padre y madre en el cuidado de los hijos y facilitar
una mayor conciliación entre familia y trabajo para los hombres y mujeres
en nuestro país.
Esto
no es una comisión de post natal, el desafío es modernizar íntegramente la
legislación laboral de protección a la mujer que nos permitirá dar un gran
salto como país en el cuidado de nuestros hijos y familias así como poder
contar con el aporte de miles de mujeres, especialmente las más vulnerables, en
el crecimiento y desarrollo de nuestro país” [1]. Las
principales normas que serán analizadas son:
- La revisión del pre y
post natal.
- Permiso por enfermedad
del hijo.
- Revisión del artículo 203
del código de trabajo que carga el costo de las salas cunas a la mujer.
- Derecho a dar alimento a
los hijos.
- Fuero maternal.
El
viernes 11 de junio la Ministra del Sernam a quien le corresponde encabezar
este proceso señala en diversos medios que es imposible contar con un post
natal de 6 meses en Chile, echando por tierra las promesas de campaña y el rol
de la comisión presidencial que aun se encuentra trabajando y que además,
supuestamente escuchará a diversas organizaciones para formar sus propuestas.
Esta
claro que el tema en cuestión no es un tema fácil, al contrario es una
problemática en la cual confluyen diversas aristas y muchos intereses. Para
ordenarlo creo que lo esencial es priorizar los intereses y luego evaluar como
se hace efectivo.
Si
estamos hablando de una política pública, por supuesto que el interés superior
es que beneficie a toda la sociedad y no al bolsillo de los empresarios como
primera medida a despejar y desde ese supuesto creo que la priorización debería
ser la siguiente:
- La fecundidad en
Chile muestra una intensa caída de la tasa de natalidad, alcanzando a 1,9
hijos por mujer. Cifra que se encuentra por debajo de la llamada “tasa de
reposición”, es decir; de lo necesario para renovar la población actual
(2,1 hijos por mujer). Esto nos da la señal que frente al envejecimiento
de nuestra población tenemos que dar claras señales a favor de la
maternidad en general, y no solo frente a las mujeres que trabajan
remuneradamente (que representan alrededor del 40%). Porque las otras, la
mayoría tampoco están teniendo hijos y también realizan un trabajo que si
bien no se le ha puesto remuneración representan un ahorro significativo
para sus familias el contar con su aporte en el trabajo doméstico y de
cuidado. Por tanto, el ubicar esta temática solo desde la perspectiva del
código del trabajo es un error. Y la primera medida de prioridad social
para promover la maternidad debería ser la existencia de un subsidio a la maternidad durante un
periodo de al menos un año.
- Los niños y niñas
no tienen voz, en el último tiempo han surgido una serie de estudios que
ratifican la importancia no sólo de la lactancia materna, si no del
cuidado que se le brinda a los niños y niñas durante los primeros meses de
vida es sustancial para definir sus conductas y capacidades futuras. No es
sólo que el niño o niña pueda recibir leche materna o que su madre este en
su casa sino que durante ese periodo el menor reciba afecto y los cuidados
necesarios. Por tanto, no sólo hay que priorizar un post natal de 6 meses
o de mayor presencia de la madre en el hogar sino que brindar los elementos
de apoyo para que esa madre sepa y pueda cumplir su rol de la mejor forma
posible. Extender el periodo de
cuidado post natal de la madre trabajadora y mejorar las redes de apoyo
existentes en beneficio del cuidado al niño y apoyo a la madre.
- Los derechos de las
mujeres trabajadoras en Chile son pocos al compararlos con los existentes
en otros países pero han sido fruto de luchas significativas, ninguna
medida que se tome puede significar un retroceso en lo que ya existe. Por
tanto, hablar de rebajar el pre natal hoy para hacerlo flexible y correr
las semanas al post natal no es
justo a menos que la guagua nazca antes y esas semanas que hoy se pierden
podrían traspasarse. Impedir que el permiso por enfermedad del niño menor
de un año sea reducido. Ratificar
la consigna ningún paso atrás frente a los derechos ya obtenidos.
- Debemos avanzar en
protección de las mujeres trabajadoras, sabemos que hoy un 40% de las
mujeres trabaja remuneradamente, sin embargo, aproximadamente la mitad de
ellas lo hace en el mercado informal, sin contrato de trabajo y por tanto,
sin ningún beneficio social. Avancemos en equidad social, formalicemos el
empleo femenino. Una forma, de lograr este objetivo es que ciertas
prestaciones que hoy las asumimos solo las mujeres sean enfrentadas por
hombres y mujeres, es decir, por la sociedad, de una manera de
corresponsabilidad frente a un tema tan significativo como es la reproducción. Que toda empresa que cuente con más de 20
trabajadores y trabajadoras tenga obligación de entregar derecho a sala
cuna a los hijos e hijas de sus trabajadores sin importar el sexo del
empleado.
- Dentro de las
acciones a seguir se debe considerar la incorporación de los hombres con
mayor fuerza en las tareas de crianza de los hijos y por tanto, sería necesario
que se compartiera la posibilidad
de extender el post natal y se distribuyeran los tiempos junto con el
padre del menor. De esta forma, avanzamos en cambiar ciertos patrones
culturales y hacemos responsables de la crianza también a los padres.
Creo que otro mundo es posible, donde la sociedad
toda asuma el costo y la responsabilidad de la reproducción. Donde
este tema se hable desde todas sus aristas y no sólo desde una mirada
economicista, donde relevemos algunos roles privados que ejercemos las mujeres
como sustanciales para el desarrollo social y que afirmemos que es necesario
que más mujeres ingresen al mundo laboral si quieren hacerlo porque de esa
forma mejoraran su calidad de vida y las de sus familias. Pero ese empleo no
puede ser cualquier empleo sino que un empleo formal que entregue derechos, un
empleo decente.
[1] www.comisionmujertrabajoymaternidad.cl

Soy Danae Mlynarz Puig, Asistente Social y Cientista Político. Magíster en Política y Gobierno. Fui Concejala de la comuna de Ñuñoa entre el 2004 y el 2008 representando al Partido Socialista y ese último año fui candidata a Alcaldesa representando a la Concertación, intentando entregar democracia y participación ciudadana al espacio local.
Soy socialista y me siento orgullosa de haber trabajado en la campaña de la Presidenta Michelle Bachelet desde el primer día y en su gobierno como Defensora Ciudadana.
He sido una militante de base disciplinada, pura y sincera, comprometida con mi comuna. Desde ese espacio he ejercido mi militancia. Y desde los puestos de representación que he desempeñado siempre he actuado con coherencia buscando la participación de las personas, ampliando los espacios de democracia y transparencia. Creo que otro mundo es posible, donde avancemos en democratización y participación real de los ciudadanos. Donde tengamos un estado de protección social, con educación pública de calidad y una serie de derechos garantizados. Donde los ciudadanos hagan valer con fuerza sus derechos pero también tengan claro sus deberes. Creo que la política puede y debe ser sana, más transparente y en pos de los intereses colectivos, más que del poder económico.
Hoy nuestro partido necesita una Revolución Interna para llevar a cabo las transformaciones que el contexto nacional actual impone. Una revolución de izquierda socialista. Una revolución democrática en su seno, que reponga el valor de la militancia, que recupere el vigor de nuestra institucionalidad, que permita construir una institución poderosa; no un partido de caudillos o jefes tribales, sino un partido fuerte, convocante, con una significativa inserción ciudadana, con legitimidad social, consecuencia y fidelidad con las causas populares de mayor justifica social.
Un PS que reivindique su capacidad crítica y convoque a la militancia a decidir, que devuelva el poder a los miles de militantes socialistas que sienten que el partido no les escucha o no tiene espacios para el debate y la reflexión de ideas. Un partido en el que las corrientes de opinión sean eso y no aparatos de control partidario, responsables del secuestro de la democracia interna, donde los militantes se sienten en la mesa de las decisiones internas.
Un PS que vuelque su energía en la sociedad para transformar a Chile en un país justo, solidario, fraterno y más democrático. Por eso decimos que el PS debe recuperar su carácter de partido revolucionario para retomar la causa popular de los trabajadores y trabajadoras de Chile con los ejemplos de Allende y Bachelet.
La derrota de la Concertación en las últimas elecciones, nos obliga a cambiar nuestra manera de ver y hacer política. Para ello es necesario desarrollar un trabajo de reflexión interna participativa que permita develar las razones fundamentales de nuestra derrota electoral. Considerando los avances que hemos realizado en estos 20 años, pero también visualizando en forma franca nuestras deudas.
Como socialistas del siglo 21 nos parece fundamental revisitar nuestra identidad ideológica y renovar nuestra propuesta para Chile. Nos impulsa el reconocernos como parte de un partido portador de crítica social, amante de las grandes transformaciones y reformas igualitarias, apegados al ideal de justicia y libertad, apasionados por la democracia, a partir de una acción decidida por los más desfavorecidos por el capitalismo, que lucha por la paridad de género y la sostenibilidad de nuestro medioambiente. Y sobretodo, por un partido que incluya el principio de la solidaridad y la fraternidad.
Sólo con esa visión clara nuestro partido estará en condiciones de convocar a nuevos actores sociales para reconquistar el apoyo mayoritario de los chilenos y las chilenas, volver a abrir las grandes alamedas e impulsar la reinserción del Partido en el movimiento social. Desde esa fortaleza y coherencia interna podremos concebir la necesaria política de alianza electoral para hacer carne nuestro ideario político, pero primero estamos llamados a reconstruirlo internamente y en forma participativa donde la voz de todas y todos los socialistas sea importante.
Nuestro anhelo es contribuir a hacer del PS un partido potente, vivo y democrático. Con convicciones socialistas profundas, que mire su historia con legítimo orgullo y que no pierda nunca de vista la razón de su existencia: “ser la expresión política de los trabajadores manuales e intelectuales, de la técnica, de la ciencia y de la cultura y de todos los hombres y mujeres que aspiran a una sociedad socialista, es decir, igualitaria, libertaria y fraternal”. Que siga siendo “un partido popular y de izquierda, autónomo, democrático y revolucionario, en tanto persigue un cambio social profundo”.
Danae Mlynarz Puig
Candidata al Comité Central por la Región Metropolitana

Hace pocos días los parlamentarios de derecha mostraron la propuesta "Chile es una familia", argumentando "Observamos un germen de crisis en la familia chilena", entre algunas medidas se encuentran un bono para los cónyuges que contraigan matrimonio por primera vez (como ejemplo se habla de 100 mil pesos); premiar la estabilidad del matrimonio (también como ejercicio se proponen 100 mil pesos por 10 años, 250 mil por 25 años y 500 mil por 50 años); bonos por cada hijo nacido, pagados de inmediato a la mujer, y hasta programas de luna de miel vía Sernatur. Esta perspectiva fue ratificada en el discurso del 21 de mayo por el propio Presidente Piñera al proponer el bono “bodas de oro”.
La fórmula también considera el pago de una remuneración mensual a aquellas mujeres que decidan quedarse al cuidado de sus hijos y la creación de incentivos monetarios y no monetarios a aquellos matrimonios que se hacen cargo del cuidado de adultos mayores. Dos formatos de ayuda se manejan ante el nacimiento de un hijo: el depósito de 5 UF en una AFP, banco o institución financiera, para ser entregado cuando cumpla 18 años, y la concentración de esos recursos en la educación.
Sin duda llama la atención que se hable de que “Chile es una familia”, puesto que la realidad social de nuestro país nos muestra que en Chile conviven muchos tipos de familias y durante los últimos años hemos avanzado en modificar ese tipo de estereotipos en la educación formal como para caer en semejante retroceso. Por otro lado, la política social planteada sólo involucraría a aquellas parejas casadas formalmente, por tanto, la política pública estaría discriminando las opciones privadas de los ciudadanos y ciudadanas que deciden vivir y formar familias de otra forma.
Es una política pública completamente conservadora que intenta mantener a las mujeres en los hogares al cuidado de los hijos e hijas y adultos mayores, recluyéndolas en el espacio privado y sin cuantificar el aporte del trabajo doméstico a la economía nacional en términos reales.
Si bien los resultados de la encuesta bicentenario de la Universidad Católica y Adimark señalan que la fecundidad en Chile muestra una intensa caída de la tasa de natalidad, alcanzando a 1,9 hijos por mujer. Cifra que se encuentra por debajo de la llamada “tasa de reposición”, es decir; de lo necesario para renovar la población actual (2,1 hijos por mujer). Estas medidas no se hacen cargo de la diversidad de las familias para propender a una política integral de incremento de la natalidad en Chile.
Puesto que las principales razones expuestas en la encuesta por las mujeres para no tener más hijos son de orden económico, bastante obvias asumiendo el incipiente Estado de Protección Social existente en nuestro país, por tanto, la sorpresa de los resultados no parece tal:
- Tener hijos hace más difícil que la mujer trabaje 53%,
- Los niños son difíciles de mantener 51%
Tener hijos hace más difícil que la mujer trabaje, precisamente por esta premisa Chile presenta las menores tasas de inserción laboral de la mujer de América Latina. A pesar de que sabemos que el ingreso femenino es fundamental para salir de la pobreza, así como también vivimos el que tener hijos y trabajar tiene una serie de cortapisas partiendo por un pos natal breve, la discriminación en las Isapres, las jornadas de las salas cunas y jardines infantiles no acordes con la realidad laboral, a pesar de lo que avanzó el gobierno de la Presidenta Bachelet en aumentar su cobertura aún tenemos importantes trabas en relación a los horarios de atención y a sus costos asociados a las mujeres de clase media.
Los niños son difíciles de mantener, sin duda que la vida tiene un costo, el tema es quien se hace cargo de él. En una sociedad de desigualdades como la nuestra donde obtener prestaciones de calidad y oportunidades tiene un costo que es asumido directamente por las familias, las que en esta sociedad de riesgos como señala Beck están menos dispuestas a asumir costos que no saben si podrán sustentar en el tiempo.
Como se puede observar las razones son de orden económico. Lo mismo se puede apreciar cuando se consulta por las razones para contar con familias pequeñas, donde la que obtiene mayoritariamente la primera mención es de orden material: Es mejor tener pocos hijos, pero darles una educación de calidad 77%.
Este resultado ratifica el anterior, la principal forma de asegurar oportunidades a futuro a nuestros hijos e hijas es a través de una buena educación y sabemos que en el Chile desigual de hoy esa buena educación existe prácticamente sólo a un alto costo.
El corolario de los datos anteriores termina con la siguiente consulta ¿Usted considera que Chile es una sociedad que apoya a las mujeres para tener hijos o que no las apoya? Donde sólo un 29% afirma que se las apoya en contraposición con un 43% que afirma que no.
Frente a esta última pregunta del apoyo de Chile a la maternidad y su negativo resultado se obtiene la última obviedad y el desafío para futuro. Lo primero es que Chile no apoya a la maternidad no sólo porque la lógica de libre mercado no tiene porque hacerlo, o porque las incipientes medidas de protección social no llegan a hacerse cargo de ello, sino también, porque no hablamos de cómo compartimos la maternidad como sociedad, como país. Donde el Estado tiene un rol esencial, este no es un tema sólo de las familias, o de las mujeres. No es un problema individual. Sino que es un tema societal, el Estado debe asumir un rol en la protección social mayor, así como también incentivar cambios culturales que permitan que los hombres y mujeres que conforman esta sociedad compartan sus roles en el cuidado de los hijos e hijas y de las tareas domésticas, y no asumir respuestas conservadoras y discriminadoras que estereotipan a las familias como una sola compuesta por papá, mamá e hijos debidamente casados con libreta y para toda la vida.

El mejor trabajo del mundo no entrega un sueldo fijo
No entrega bono de fin de año
No da vacaciones para relajarse un rato
Ni licencias médicas por enfermedad
Porque el mejor trabajo del mundo, sólo se paga con amor, reciban todas las mamás en su día el amor que se merecen.
Parece una broma de mal gusto, pero no lo es, a través de este saludo AFP Cuprum quería congraciarse con todas sus mujeres afiliadas. Olvidando las miles de luchas que históricamente hemos dado las mujeres para reivindicar nuestros derechos.
Durante el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet las mujeres logramos que se reconociera nuestro aporte a la sociedad a través de la maternidad con el bono por hijo y al trabajo doméstico no remunerado con la pensión básica solidaria. Sin duda fueron pasos significativos que nos dejan para adelante el seguir avanzando en más derechos sociales para las mujeres, como por ejemplo el ampliar los montos establecidos o las prestaciones sociales asociadas.
Sin duda este tipo de publicidad o saludo solo resulta hiriente, ofensivo y lo más triste es que deja en evidencia el gran cambio cultural que aún no hemos sido capaces de dar en nuestra cultura machista preponderante.
Señores de Cuprum les quiero contar que actualmente las mujeres buscamos visibilizar el trabajo doméstico no remunerado, para avanzar en igualar las condiciones y los derechos laborales del trabajo doméstico al de los demás trabajos remunerados, para lograr efectivizar los derechos de las mujeres.
Un estudio realizado en el año 2008 por el SERNAM en la región metropolitana mostró que el trabajo no remunerado, aporta 17 mil millones de dólares a la economía chilena. Lo cual sin duda demuestra que este trabajo no basta con que sea reconocido solo con amor, sino que debe existir un reconocimiento de la sociedad toda al aporte que desarrollamos miles de mujeres día a día, cuidando a nuestros hijas e hijos, así como también a adultos mayores y personas discapacitadas y dependientes.

Hace un año, estábamos en medio de la campaña presidencial y algunas cosas no se veían muy bien aspectadas. Conversando con un grupo de compañeras, compartimos que no nos gustaba la forma como que se tomaban ciertas decisiones y como se hacían ciertas cosas. Siempre he pensado que cuando no te gustan como se hacen las cosas y cuando realmente crees que vale la pena modificarlas en pro en un proyecto colectivo, hay que intentar cambiarlas desde adentro, antes de cruzar la vereda de al frente y “comenzar a tirar piedras”, y es por eso que pensamos en la posibilidad de postular y participar en una instancia interna de mi partido.
Converse con algunos compañeros, a quienes considero cercanos dentro del partido para compartir lo que pensaban y cómo visualizaban la idea de incorporarme a un trabajo partidario desde el Comité Central del P.S.
Me indicaron que ya tenían listo el candidato que “nos representaría” en la interna para la mesa y la lista de los candidatos al comité central. Cuando les consulté si era posible participar de esa lista, me preguntaron:
- ¿Cuántos votos tienes?
- Pero si aún no son las elecciones, cómo voy a saber cuantos votos tengo?
- Si no sabes cuantos votos tienes, cómo te vamos a llevar en una lista? No sabemos si nos sirves.
No pretendo parecer ingenua. Pero no sabré nunca cuantos votos tengo si no voy de candidata a una elección. Porque creo que las elecciones son para que las personas decidan y expresen su opción en un voto. No creo que uno cuente con una suerte de “ganado” o con un conjunto de votos definidos previo a poner su nombre en un papel y expresar para qué quiere estar ahí. Siempre he respetado a las personas, sus opciones y creo en la democracia.
Puedo decir que tengo ganas de trabajar por mejorar la orgánica de mi partido, por representar de mejor manera las demandas societales de un sector de la centro izquierda, por luchar por la justicia social y los principios de la igualdad, la fraternidad y la solidaridad en forma transparente y franca. Que tengo ánimo y fuerza por luchar por más democracia en Chile y en mi partido. Por mayor participación de las mujeres en nuestro partido y en nuestra sociedad. Que tengo ganas de crear con todas y todos los militantes una forma de hacer oposición constructiva y un proyecto de gobierno de futuro socialista. Entre muchas cosas más, pero no puedo decir cuantos votos voy a tener en una elección que no se ha realizado.
Sí puedo contarles cuantos votos he tenido en otras elecciones, en las cuales he sido candidata por nuestro Partido Socialista. Eso sí, nunca sabiendo el resultado antes de culminar el proceso electoral. En el año 2004, por primera fui candidata a concejala de Ñuñoa, y obtuve 8.762 votos, siendo la socialista que mayor votación ha obtenido a ese cargo en la comuna. Luego, el año 2008 me pidieron que representara a la Concertación, en la titánica tarea de recuperar nuestra comuna en manos de la derecha desde el año 1996, y decidí ir porque formaba parte de un proyecto colectivo, obviamente no gane pero obtuve 32.279 votos siendo la socialista que mayor votación ha obtenido históricamente en Ñuñoa.
Más allá de las cifras, el tema no se trata de mí, sino de dar a conocer un diálogo tan sencillo, y que creo que a muchas y muchos compañeros le ha sucedido y para otros no les es extraño, pero refleja claramente que necesitamos un fuerte remezón, de una “revolución democrática”. Una democracia interna, donde quienes quieran ser candidatos, expongan sus ideas, sus ganas, sus convicciones, sueños y proyectos ante toda la militancia, y que no sea en una subasta privada, donde debes señalar cuantos votos tienes, para que “evalúen” la viabilidad de una candidatura. Lo anterior devela lo que muchos repudiamos y que mucho mal le ha hecho a nuestro querido partido, es decir los favores que deben pagarse, acarreos que se van a realizar, y una serie de otras prácticas de las cuales preferimos no ahondar, pero que algunos se han dedicado a ejercerlas como un permanente oficio.
Esos son los temas que tenemos que considerar, y parte de las prácticas que debemos cambiar si es que realmente queremos renovar la política o como más me gusta a mí, hacer una revolución democrática interna.

Nuestro país ha avanzado durante estos últimos 20 años en la recuperación y el fortalecimiento de la democracia. Sin embargo, existe una deuda en cuanto a herramientas que permitan que los ciudadanos y ciudadanas tengan conciencia de sus derechos desde la infancia. En otras palabras, hay una carencia en “educación cívica” o educación para la democracia e incluso para los derechos humanos. Además, a pesar de existir hace 18 años en el congreso diversos proyectos que crean figuras de defensa de derechos como el conocido internacionalmente Ombudsman, la institucionalidad aún no existe en nuestro país, mientras la gran mayoría de los países latinoamericanos avanzaron durante los años noventa en este sentido.
Para el fortalecimiento democrático necesitamos que el conjunto de la sociedad sea consciente de sus derechos y responsabilidades. Esto quiere decir, que la sociedad, al tiempo que establece la democracia como forma de organización básica, debe garantizar que todas y todos los ciudadanos se conviertan en sujetos conscientes de sus derechos y responsabilidades, sujetos capaces de cuidar de sí mismos y cuidar de la sociedad, sujetos capaces de participar con conocimiento de causa y responsabilidad, capaces de organizarse, definir sus intereses y expresarlos; en fin, sujetos capaces de ejercer la ciudadanía. Esta función de formación política en el sentido de participación en la vida colectiva, en el gobierno de la sociedad es la que, a mi juicio, sigue siendo una deuda de nuestra democracia.
Se tienen derechos no sólo porque “se pagan impuestos” como lo hemos escuchado muchas veces, desde una perspectiva bastante neoliberal. Se tienen derechos porque también se tienen deberes dentro de una lógica de construcción comunitaria en que todos y todas decidimos vivir en sociedad.
Una sociedad democrática debería mantener un debate constructivo permanente sobre los principios, métodos, experiencias y resultados de los procesos de formación ciudadana, con participación de todas las instancias involucradas, tanto de la sociedad civil como del Estado.
El legado de los gobiernos de la Concertación fue establecer un Estado de protección social que bajo la “Red Protege” ordenó todos los derechos que las personas tienen en su relación con el Estado y se desarrolló una difusión sobre los mismos. La idea fue que los ciudadanos tuvieran más conciencia de sus derechos y de cómo hacerlos efectivos frente a un Estado que se comprometía a garantizarlos. Se espera que esa política pública no quede en la nada, cuando aún hay mucho que avanzar en ese sentido.
Con el cambio de gobierno, existe temor de perder lo avanzado y no continuar con los decididos pasos que es necesario dar para fortalecer a la ciudadanía en Chile. Una herramienta muy específica para velar por ello es la existencia de la Defensoría de las Personas u Ombudsman. Institución autónoma que vela por la promoción, protección y defensa de los derechos de las personas en los servicios públicos. El proyecto hoy duerme en el Senado luego de haber sido aprobado por la cámara de diputados hace más de un año. El Presidente Piñera lo tiene en su programa de gobierno y fue mencionado en las medidas para su primer año; esperamos que los devastadores efectos del terremoto no le hayan quitado la urgencia.

Cada vez me convenzo más que el problema de los partidos políticos en Chile hoy es el de la falta de democracia interna. En una reunión partidaria hace muy poco un amigo dijo: “nuestro partido no puede pregonar sobre la democracia si no la práctica internamente”.
El tema hoy a mi juicio, no tiene que ver con cambio generacional, sino más bien con cambio en las prácticas políticas. Da lo mismo la edad de las y los dirigentes si las prácticas con las que hacen política siguen reproduciendo “formas de hacer las cosas” que terminan por separar a la militancia de sus dirigentes y a la ciudadanía de los partidos políticos.
Aquí no se trata de pontificar, sino de cómo aprovechamos la desgracia de haber perdido el gobierno en una oportunidad para dialogar y buscar nuevas formas de hacer las cosas que nos permitan crecer en democratización y lograr cumplir con los objetivos que como dice Sartori tienen los partidos políticos, que permite distinguirlos de otras organizaciones de la vida social, los define como cualquier grupo político que se presenta a elecciones y que puede colocar mediante ellas a sus candidatos en cargos públicos. En esta definición acota el qué y el cómo de estos grupos políticos. El qué, está dado por el fin de llegar al poder ocupando los cargos de dirección del sistema político. El medio utilizado para conseguir este objetivo son las elecciones. Sartori desarrolla tres premisas claves que posibilitan entender correctamente la naturaleza esencial de los partidos políticos:
- Los partidos políticos no son facciones
- Los partidos políticos son parte de un todo
- Los partidos políticos son conductos de expresión
De esta forma, Sartori destaca la diferencia profunda entre los partidos contemporáneos y otros grupos que han buscado conseguir el poder. En primer lugar afirma que una facción siempre es negativa e innecesaria y por ello evaluada como un mal, al contrario de los partidos que se dice son necesarios. Las facciones sólo son la expresión de conflictos personales, de un comportamiento que valora al yo y desprecia lo público. Por esto el combate entre ellas es solo una lucha por obtener prebendas, sin considerar el bien común, el interés general, o los fines del conjunto social, esta es la diferencia profunda entre los objetivos de una facción y de un partido político.
El político de partido y su comportamiento debe ser diferente de su motivación personal, el fin último debe ser el bien común. Ello porque los partidos son instrumentos legalmente constituidos para lograr beneficios colectivos y no privados, debiendo vincular al conjunto del pueblo o sociedad al sistema político, situación que no hacen las facciones.
Los partidos políticos son órganos funcionales, que cumplen ciertos fines y objetivos generales, lo que no son ni hacen las facciones. Ello ocurre porque un partido es parte de un todo a cuyos fines debe servir.
Por otra parte, Dalh señala que los partidos son instrumentos mediadores entre la sociedad y el Estado que realizan una función expresiva. La idea de función expresiva tiene relación con que los partidos son algo más que una voz de la sociedad porque comunican exigencias respaldadas por una presión política, sin duda que los partidos políticos además de expresar, también canalizan. Los partidos pretenden organizar la caótica voluntad pública, agregan y seleccionan intereses y preferencias, incluso se puede aceptar que los partidos forman la opinión pública y a veces la manipulan, sin embargo, en regímenes democráticos estas fuerzas políticas deben considerar más a la Sociedad que al Estado.
Para cumplir con estos objetivos sin duda que los partidos deben contener una ideología, un principio, un programa pero resulta clave la forma en la cual se organizan.
Hoy no somos un partido de gobierno. No contamos con el aparato estatal. No tenemos Presidenta, ni Ministros, ni Subsecretarios, ni Jefes de Servicios, ni Seremis. No definimos las políticas públicas en general. Pero si tenemos representantes, que se encuentran en el Senado, la Cámara de Diputados, los Gobiernos Regionales, los Alcaldes y Alcaldesas y los y las concejales.
Su rol no es solo representar a quienes los han elegido, intentando plasmar nuestros idearios en su accionar político. Sino que también el realizar un trabajo de conducción de la base partidaria en cada uno de los territorios donde se encuentran, en conjunto con nuestros representantes internos: la mesa del partido, el comité central, los regionales y los comunales.
Si queremos construir oposición tenemos que actuar coordinadamente y también responsable y respetuosamente con nuestra militancia.
Realizar ampliados donde se discuta, se converse, se dialogue la política que se pretende implementar en los diversos espacios.
¿Hace cuanto tiempo que el concejal de su comuna no convoca junto a la mesa comunal a un ampliado para dar cuenta de lo que esta sucediendo en la política comunal y sumar las energías de la militancia a dicha tarea?
No sería necesario que en este contexto de reconstrucción pos terremoto todo se hiciera en forma más coordinada y democrática.
No sería necesario que en vez hacer un conclave de la Concertación con invitaciones definidas y donde se pretende dejar fuera a nuestros representantes comunales para hablar de la “reconstrucción” se hiciera en cada comunal una jornada para reflexionar de las razones de la derrota. Para luego hacer jornadas regionales y terminar con un amplio encuentro nacional de toda la Oposición.
Necesitamos construir espacios de reflexión, de compartir un diálogo, con responsabilidad y respeto. No sacamos nada con esconder la mugre debajo de la alfombra.

Tras el terremoto del 27 de febrero las prioridades del nuevo gobierno y de la oposición variaron radicalmente. Durante estas últimas tres semanas hemos escuchado insistentemente sobre la necesaria reconstrucción, sus costos, sus aristas, sus consecuencias para el desarrollo del país, las tristes historias de las personas afectadas entre muchas otras cosas. Sin embargo, poco se ha hablado sobre la voz de los actores afectados en la reconstrucción.
¿Cómo quieren volver a vivir aquellas personas que hoy perdieron sus viviendas?
Sin duda las respuestas son múltiples y tienen que ver con la historia de vida, con la realidad geográfica, social e histórica de cada familia entre muchas otras variables que hacen que las soluciones para la reconstrucción sean múltiples y que la voz de los actores involucrados sea esencial para las decisiones que se van a tomar.
Es fundamental la eficiencia, tener soluciones antes que llegue el crudo invierno pero esas soluciones no pueden pasar por encima de los afectados, sino que éstos deben tener una participación activa en las decisiones y en la ejecución de cada una de las soluciones. Muchos compatriotas efectivamente fueron afectados por la tragedia y sufrieron daños, pero no por eso van a convertirse en damnificados de la situación y perder su condición de ciudadanos comprometidos en la configuración de sus vidas y su comunidad.
Esperemos que el gobierno no olvide esa premisa fundamental en sus soluciones y que la oposición sepa velar por ello, sino las soluciones no dejaran de ser situaciones de parche que no terminaran con la problemática efectivamente corriendo el riesgo de convertirse en pueblos fantasmas o con fuerte riesgo de generarse durante “la reconstrucción” estallidos sociales de ciudadanos no considerados y descontentos.
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